Me llaman distraída, soñadora y torpe. Pero tú puedes llamarme...

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Todos y cada uno de nosotros tenemos dos caras, si no son más. Ewinor es mi segunda cara desde hace siete años. Siete años en los que he nacido, he crecido, he muerto y he vuelto a nacer, gracias a escribir, gracias a este blog donde se encuentra mi esencia, donde desnudo mi alma en cada frase; mi yo más oscuro, más pesimista, más tierno, más fuerte y por qué no decirlo, mi yo preferido. Siete años que me han hecho más fuerte y un poco más rara, si cabe. Éste es mi rincón secreto que por alguna razón siempre he querido compartir. ¿Y yo, qué soy? Yo soy todo lo que escribo, y lo que escribo es lo que soy.

5.12.12

Camino equivocado


Miro al frente y me pregunto dónde estoy, a dónde voy. Sabía que esto no me llevaría a donde siempre he soñado ir, donde siempre he querido acabar. Mi felicidad. ¿Por qué escogí este camino? ¿Por qué continúo andando por encima de estas piedras?


Es un camino de pétalos, un camino elegido para mí. Pero yo tengo alergia a estas flores.


Solo hay una opción a elegir, -que no se puede estar en misa y replicando las campanas, dicen-. ¡Pero si tan siquiera yo quiero estar en los dos sitios! Yo elegí uno, y estoy en el lado opuesto... Quiero volver sobre mis propios pasos, quiero caminar en dirección contraria y remar contracorriente, pues de ello depende mi felicidad.

¿Qué haces? ¿Qué hago? ¿Cómo he llegado hasta aquí? Desconozco por qué sigo caminando por este sendero. Quizás fue porque esa mano que siempre me ayudó me dio un palmadita en el hombro y me dijo "Éste es el camino correcto, es tu camino, cielo". Yo la creí, por supuesto.  Sé que siempre lleva razón, pero esta vez metió la pata. Nunca dije que quisiera seguir el camino correcto, nunca dije que ese camino me llevaría a ser feliz, ¿verdad?

Si mi vida es una rosa a la que yo misma deshojo. Dos caminos creé de ella; uno con sus pétalos y otro el de sus espinas. Y son estas segundas las que a mí me hacen feliz. Prefiero sentir el dolor caminando sobre ellas si por fin puedo llegar a un lugar donde no me haga falta fingir mis sonrisas. Y es que por este precio, sé que sufrir merecerá la pena.

Siempre has estado a mi lado, pero esta vez suéltame, por favor.

     Necesito volar sola.

Ewinor

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