Me llaman distraída, soñadora y torpe. Pero tú puedes llamarme...

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Todos y cada uno de nosotros tenemos dos caras, si no son más. Ewinor es mi segunda cara desde hace siete años. Siete años en los que he nacido, he crecido, he muerto y he vuelto a nacer, gracias a escribir, gracias a este blog donde se encuentra mi esencia, donde desnudo mi alma en cada frase; mi yo más oscuro, más pesimista, más tierno, más fuerte y por qué no decirlo, mi yo preferido. Siete años que me han hecho más fuerte y un poco más rara, si cabe. Éste es mi rincón secreto que por alguna razón siempre he querido compartir. ¿Y yo, qué soy? Yo soy todo lo que escribo, y lo que escribo es lo que soy.

28.11.10

Todo ocurre por alguna razón

Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que ésto pasa por que debe de ser así: para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quiénes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar..

No sabemos quiénes son esas personas, pero cuando fijamos nuestra atención en ellos sabemos y comprendemos que ellos afectarán nuestra vida de una manera profunda.

Algunas veces pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero abrimos los ojos y nos damos cuenta de que sin esas contradicciones nunca hubiésemos madurado. Nos hacen fuertes.

Nada sucede por casualidad o por la suerte. Enfermedades, heridas, amor, momentos perdidos de grandeza o de puras tonterías, todo ocurre para probar nuestros límites.

Sin estas pequeñas pruebas la vida sería como una carretera sin rumbo a ningún lugar, cómoda y segura, pero sin destino.

La gente que conocemos afectan nuestra vida, las caídas y los triunfos nos hacen ser únicos. Podemos aprender de las malas experiencias. Es más, quizás sean las más significativas en nuestras vidas.

Si alguien nos hiere, nos traiciona o rompe nuestro corazón, le damos gracias porque nos ha enseñado la importancia de perdonar, de la confianza y a tener más cuidado de a quién le abrimos el corazón.

Debemos aprender a abrir los ojos a las cosas pequeñas de la vida., hacer que cada día cuente y apreciar cada momento.

Y aprender de todo porque quizás más adelante no tengamos esa oportunidad, entablar conversaciones con gente desconocida porque puede ser una de esas oportunidades.

Mantengamos la cabeza en alto porque tenemos todo el derecho a hacerlo, fuera de ataduras, sin reglas, pasando del sistema y de las normas. Perdemos el tiempo.

Cada uno debe crear su propia vida, ser como queramos ser, sin miedo a lo que digan y buscar nuestra propia vida.

 Sólo queda vivirla

Atte:// Ewinor

20.11.10

El destino ¿amigo o enemigo?

Nos dedicamos a ver pasar el tiempo, a ver cómo nuestros más remotos sueños pasan sin poder hacer nada al respecto.
Nos resignamos, nos rendimos ante cualquier complicación por mínima que sea y hacemos de ella un mundo.

Hasta que llega un día en que el destino hace que nuestra vida dé un vuelco.
Conocemos a alguien, de forma casual y resulta increíble.

Al principio sentimos curiosidad, pero esa curiosidad se va convirtiendo en algo más. Te das cuenta de que compartes miles de gustos, aficiones y sentimientos. Esa persona pasa a formar una parte de tí, es más que amistad. Es tu mitad, tu alma gemela. Aprendes a quererla.

Es la persona con la que puedes hablar de todo, la única capaz de entenderte. Consigue hacerte reír siempre, sea como sea.
Es tan especial que nada más dejar de hablar con ella, ya sientes que te falta algo, te encuentras vacío por dentro.



Pero el destino es caprichoso y no nos lo pone fácil.

Nos separa de nuestra alma gemela usando los kilómetros, se acumulan, se hacen interminables y deseas poder verla algún día.

El tiempo se hace eterno y la distancia, veneno.

Y.. ¿sabéis qué?

¿Qué importa todo eso? ¿Qué importa la distancia?

La distancia no quiere separarnos. Quiere ponernos a prueba, fortalecer esa relación, hacernos fuertes. Pasamos momentos amargos, pero eso hace que la recompensa, cuando llegue, sea más dulce.

Nuestra recompensa será inolvidable y única.

Porque..

La amistad y el amor no se miden en kilómetros

Atte:// Ewinor

9.11.10

No vale la pena olvidar

Cuántas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas. Borrarlo todo y vaciar nuestra memoria. Cuántas veces deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo, recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar. 

Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lágrimas y un largo adiós. 
Si desearamos en algún momento perder completamente la memoria y someternos a la frase comezar de nuevo ¿cuántas cosas nos perderíamos? 
Serían como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza y luego se extrañan. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez. Quedarían atrás los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los brazos mas cálidos, el día que pensamos que se iba a caer el mundo, el dolor más
hermoso, la sonrisa más esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro.

¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos recuerdos? 

Dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades por soñar con un futuro perfecto que no existe o un pedazo de cielo donde no sabemos qué nos espera.

¿Vale realmente la pena perder la memoria?

Atte:// Ewinor