Me llaman distraída, soñadora y torpe. Pero tú puedes llamarme...

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Todos y cada uno de nosotros tenemos dos caras, si no son más. Ewinor es mi segunda cara desde hace siete años. Siete años en los que he nacido, he crecido, he muerto y he vuelto a nacer, gracias a escribir, gracias a este blog donde se encuentra mi esencia, donde desnudo mi alma en cada frase; mi yo más oscuro, más pesimista, más tierno, más fuerte y por qué no decirlo, mi yo preferido. Siete años que me han hecho más fuerte y un poco más rara, si cabe. Éste es mi rincón secreto que por alguna razón siempre he querido compartir. ¿Y yo, qué soy? Yo soy todo lo que escribo, y lo que escribo es lo que soy.

30.12.12

Laberinto

Llega, de repente y sin buscarlo, un día en el que dos ojos se cruzan por un segundo con los suyos. Es en ese preciso instante cuando sabe que está perdida y abandona su lucha. Decide dejar de buscar.

<< ¿Para qué buscar una salida si él ya me ha encontrado?

Alguien tan valiente o tan insensato- como para atreverse a entrar en el caos de mi cabeza sin plantearse, si quiera, llamar antes a la puerta. Alguien tan amable –o tan ingenuo- como para sentarse aquí a mi lado a esperar que el tiempo pase. >>

Solo una cosa ha cambiado; ya no le asusta no poder escapar de ese laberinto en el que hace tiempo alguien la tiró, como a un juguete roto. Pero el miedo no ha desaparecido. Ahora teme abrir los ojos un día y que él quiera encontrar esa salida.

Tan solo espera que en lugar de eso, acerque sus labios al oído y le diga:

<< Si es junto a ti, no me importa estar perdido. >>


Ewinor

28.12.12

In memoriam

Harta estoy ya de vagar por solitarias calles,
aunque me duela admitirlo sigues en mí.
No puedo encontrar atajos en los callejones que me hagan salir,
y encontrar una vida nueva junto a ti.

Hace un momento te iba diciendo que te quería,
y que contigo los días grises eran alegría.
No entiendo cómo mi mente no puede pensar como mi corazón,
darse cuenta de que todo fue un error.

Sin ti la vida me llena de días de lluvia gris,
de sueños más que reales, en los que te alejabas de mí.
Soy como un pez sin pecera y un violinista sin violín
ahora me siento perdida, he de volver junto a ti.

Si solamente tú sabes lo que necesito, que te necesito;
si únicamente tú sabes cómo hacerme feliz, cómo hacerme feliz;
¿Por qué me empeño en buscar medias naranjas, si mi fruto eres tú?
Sin ti soy ave sin rumbo sobre el cielo azul.

Si mis labios aún añoran los besos que tú no me has dado,
si mi corazón me culpa por haberte dejado,
si mi cuerpo me condena no sentir caricias que no vengan de ti,
perdona y vuelve conmigo, quiero hacerte feliz.

Sin ti la vida me llena de días de lluvia gris,
de sueños más que reales, en los que te alejabas de mí.
Soy como un pez sin pecera y un violinista sin violín
ahora me siento perdida, he de volver junto a ti.

7.12.12

Tic, tac

Ese viejo reloj caoba me está retando a un pulso.
Desde una esquina me ahoga; mi corazón en su puño.
<<Tic, tac>>
Y me mira.
Aguarda. 
¿Será que me está retando?
<<Tic, tac>>
Y ahora calla.
¡Silencio!
No le oigo, pero está hablando.

<<¿Qué tramas, dios Cronos, tú que todo sabes curarlo?
Dame tan solo un segundo para poder olvidarlo.
Y las lágrimas se escapan, río abajo, sollozando. 
Se oye al viento susurrar, con tu nombre entre sus labios.
Más allá se ve a la Luna, con un ángel de la mano. 
Se lo lleva por la senda, y lo aleja de mi lado.
¡Que no escape! Él es mío. Y anhelo tanto sus labios...
Lo que yo daría al cielo por tan siquiera probarlos.>>


Pero al final de la noche, hay que acabar despertando,
media vida y medio sueño, con los ojos entronados.

Robé al tiempo más de mil suspiros,
¿a quién estaba engañando?
<<Tic, tac>>
Si levantamos cuando caímos,
¿qué se nos ha olvidado?
<<Tic, tac>>
Que el tiempo vuela, y se nos fue de las manos.
Nos advirtió el jaque, quisimos seguir jugando.
<<Tic, tac>>


Y es que el tiempo, cielo... 
Siempre, siempre, acaba ganando.



Ewinor

5.12.12

Camino equivocado


Miro al frente y me pregunto dónde estoy, a dónde voy. Sabía que esto no me llevaría a donde siempre he soñado ir, donde siempre he querido acabar. Mi felicidad. ¿Por qué escogí este camino? ¿Por qué continúo andando por encima de estas piedras?


Es un camino de pétalos, un camino elegido para mí. Pero yo tengo alergia a estas flores.


Solo hay una opción a elegir, -que no se puede estar en misa y replicando las campanas, dicen-. ¡Pero si tan siquiera yo quiero estar en los dos sitios! Yo elegí uno, y estoy en el lado opuesto... Quiero volver sobre mis propios pasos, quiero caminar en dirección contraria y remar contracorriente, pues de ello depende mi felicidad.

¿Qué haces? ¿Qué hago? ¿Cómo he llegado hasta aquí? Desconozco por qué sigo caminando por este sendero. Quizás fue porque esa mano que siempre me ayudó me dio un palmadita en el hombro y me dijo "Éste es el camino correcto, es tu camino, cielo". Yo la creí, por supuesto.  Sé que siempre lleva razón, pero esta vez metió la pata. Nunca dije que quisiera seguir el camino correcto, nunca dije que ese camino me llevaría a ser feliz, ¿verdad?

Si mi vida es una rosa a la que yo misma deshojo. Dos caminos creé de ella; uno con sus pétalos y otro el de sus espinas. Y son estas segundas las que a mí me hacen feliz. Prefiero sentir el dolor caminando sobre ellas si por fin puedo llegar a un lugar donde no me haga falta fingir mis sonrisas. Y es que por este precio, sé que sufrir merecerá la pena.

Siempre has estado a mi lado, pero esta vez suéltame, por favor.

     Necesito volar sola.

Ewinor