Me llaman distraída, soñadora y torpe. Pero tú puedes llamarme...

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Todos y cada uno de nosotros tenemos dos caras, si no son más. Ewinor es mi segunda cara desde hace siete años. Siete años en los que he nacido, he crecido, he muerto y he vuelto a nacer, gracias a escribir, gracias a este blog donde se encuentra mi esencia, donde desnudo mi alma en cada frase; mi yo más oscuro, más pesimista, más tierno, más fuerte y por qué no decirlo, mi yo preferido. Siete años que me han hecho más fuerte y un poco más rara, si cabe. Éste es mi rincón secreto que por alguna razón siempre he querido compartir. ¿Y yo, qué soy? Yo soy todo lo que escribo, y lo que escribo es lo que soy.

17.5.15

El tiempo, todo locura

A veces echo la vista atrás y me vienen a la mente miles de imágenes, momentos, canciones, palabras, personas… Alguna de estas cosas sigue formando parte de mi presente, de mi vida, sin embrago, otras abandonaron el barco hace tiempo y yacen guardadas bajo llave en un cajón que muchas veces es mejor no abrir.

Cuántas veces habremos escuchado esa canción que nos recordaba a algo o alguien y conseguía sacar nuestro lado más tierno, ése que creíamos que se había extinguido aquella noche en la que la almohada pasó a convertirse en nuestra más fiel confidente.

Y qué decir de esos momentos en los que se nos dibuja una sonrisa en la cara y un cosquilleo en el alma que nos hace ver que todo fue por algo mejor, que si algo se acabó era porque así debía ser. Ése es el modo que tenemos de consolarnos, y ese alivio, ese respiro, es lo que tira de nosotros y nos  ayuda a desintoxicarnos de un pasado que ya no tenía futuro.

Pensándolo en frío no merece la pena tener recuerdos tristes o sentir nostalgia, porque en eso consiste la vida, ¿verdad? Momentos que acaban y proyectos que empiezan, personas que salen por la puerta para dejar a otras entrar y ocupar su lugar.
Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche.” Nunca te duermas sin un sueño, ni te levantes sin motivos. Nunca vivas por alguien que no esté dispuesto a vivir por ti.

Así son las reglas de este juego al que llamamos vida; en dejarnos sorprender por el azar e improvisar sobre la marcha y guiarnos por ese algo que nos late en el pecho. Al fin y al cabo todo es tiempo, y dicen que el tiempo todo lo cura, pero nunca sin volvernos un poquito más locos, porque como decía Nietzsche "siempre hay un poco de locura en el amor, pero siempre hay un poco de razón en la locura."

Ewinor