Me llaman distraída, soñadora y torpe. Pero tú puedes llamarme...

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Todos y cada uno de nosotros tenemos dos caras, si no son más. Ewinor es mi segunda cara desde hace siete años. Siete años en los que he nacido, he crecido, he muerto y he vuelto a nacer, gracias a escribir, gracias a este blog donde se encuentra mi esencia, donde desnudo mi alma en cada frase; mi yo más oscuro, más pesimista, más tierno, más fuerte y por qué no decirlo, mi yo preferido. Siete años que me han hecho más fuerte y un poco más rara, si cabe. Éste es mi rincón secreto que por alguna razón siempre he querido compartir. ¿Y yo, qué soy? Yo soy todo lo que escribo, y lo que escribo es lo que soy.

22.1.12

Déjame dormir


¿Dónde estoy? Parece que soy feliz, todo va bien. ¿Qué es eso que tengo en la cara? ¿Una sonrisa? Sí, eso parece. Él está a mi lado, ríe. Apenas le conozco, pero cada vez que estoy con él parece que el tiempo se detenga. Sé que es ÉL. Después de tanto tiempo le he encontrado. Parece que por fin todo es perfecto. ¿Lo merezco? No estoy segura, pero sé que me gusta esta sensación. Entonces pestañeo y el reloj se vuelve a poner en marcha. Él ya no está y todo se ha vuelto oscuro, hace frío, no veo nada, solo sombras. El tiempo es relativo. Sin su mano sujetándome no sé andar, tropiezo y caigo.
Sentir poco a poco el abismo, ese grito de ahogo al despertar que te rompe, y no puedes evitar destrozarte nada más pensar que hasta en sueños lo buscas sin parar. Despertar y odiar esa pérdida ficticia, pero sentirla tan real que tienes ganas de llorar porque lo has perdido y quién sabe si para siempre.
Es increíble lo débiles que somos al despertar en otra realidad y darnos cuenta de que el sueño es apenas un espejismo que constantemente nos traiciona. Pero que hace recordar cada día lo que merece la pena perseguir.
La vida que me gusta empieza cuando cierro los ojos.
Mamá, cinco minutos más…
Ewinor