Me llaman distraída, soñadora y torpe. Pero tú puedes llamarme...

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Todos y cada uno de nosotros tenemos dos caras, si no son más. Ewinor es mi segunda cara desde hace siete años. Siete años en los que he nacido, he crecido, he muerto y he vuelto a nacer, gracias a escribir, gracias a este blog donde se encuentra mi esencia, donde desnudo mi alma en cada frase; mi yo más oscuro, más pesimista, más tierno, más fuerte y por qué no decirlo, mi yo preferido. Siete años que me han hecho más fuerte y un poco más rara, si cabe. Éste es mi rincón secreto que por alguna razón siempre he querido compartir. ¿Y yo, qué soy? Yo soy todo lo que escribo, y lo que escribo es lo que soy.

21.12.15

III.

Le hicieron elegir entre dos caminos y eligió no elegir nada.

Poesía

Estado insano,
del que no existe descanso, 
donde el corazón se desboca,
y el pensamiento ahoga al poeta.
La poesía es una ventana,
de mi rincón creativo,
que esconde una trampa,
tras pensamientos furtivos.

La poesía es una guadaña,
que desangra el alma, 
y saca de mis entrañas, 
pensamientos ilusorios.
Los desnuda ante una luz, 
y tortura sentimientos, 
haciéndolos llorar, 
y secándolos por dentro.

Es un vuelo de mariposas, 
intentando jugar con la brisa, 
que las ha de subir al cielo.
Es una nube que libera el agua,
que tristemente lleva dentro,
mientras emigra de lugar,
obligada por el viento.

La poesía es un dolor inmenso,
que hurga por dentro,
a la vez que intenta escapar, 
del sentimiento de pensar,
que la mantiene cautiva,
de la soledad de la poeta,
que se siente abandonada,
pero quiere verla viva.

La poesía es una bella flor, 
con infinidad de colores,
rociada de múltiples olores, 
que encandila a quien la ve,
hechiza a quien se acerca,
pero permanece en el acantilado,
orgullosa de ser salvaje.

La poeta intenta domarla, 
pero ella se niega.
Es esquiva como las olas,
que vienen y van a voluntad,
rompiendo espumas plata,
sobre arenas de humildad.
Finalmente vuelve al océano,
donde causa menos daño,
y con pesar y mucha pena
desaparece con su estela.


Esther


17.11.15

Like the angel you are

Ahí está él, con la mirada brillante y suspirando por una vida viceversa que tan pronto le esboza una sonrisa como le apuñala sin piedad. Pero se niega a caer, se mantiene fuerte para que yo aguante. Ese ser apaciguador, hermoso, resplandeciente, lleno de luz y de vigor. Vestido de un inmaculado azul, con la mirada pura y cristalina, dulce y segura.

Él es el ángel que me recoge cuando tropiezo y me caigo, él es al mismo tiempo, amante, hermano y padre.

Sus respuestas tienen forma de sonrisa y desprenden humildad y sosiego en tiempos repletos de ira y dolor. Él me escucha, me entiende como yo a mí misma, y me mira con dulzura y fraternidad porque sabe escuchar eso, esto y aquello y no mostrarse indiferente ante cualquier problema que me afecte. Sus palabras son sinceras, habla, piensa y actúa con el corazón, sin miedos, sin escondites.

Mi ángel no me juzga, ni me mira con desprecio aun sabiendo que no hago bien. Me conduce con cariño y me enseña. Me protege como el padre a su pequeña niña, porque todo en él es luz divina. Me ofrece y regala sin esperar nada a cambio, me abraza aún cuando, sin decirlo, siente que lo necesito. 

Sabe estar, sabe aprender y enseñarme lo que significa ese sentimiento que se me hacía desconocido. Me da la mano y entramos en su mundo, donde guarda las llaves del mío, que ahora le pertenece porque ha pasado a formar la parte más importante de él.

Y recibo su sosiego y su calma. Su dulzura que me calma como una medicina milagrosa calma a un enfermo, y la tristeza se me apaga, y las lágrimas se secan. Así, lo que creía deja de ser real y lo que existía y estaba a mi alrededor deja de existir, desaparece. Porque él es mi ángel, mi amigo y la mitad de mi alma.

No vuelvas al cielo y quédate conmigo.


Esther

31.7.15

II.

Pedía que la entendiesen y lo único que necesitaba era un abrazo.

Ewinor

30.7.15

Verde

Sus pies corrían desnudos escapando de algo que todavía no sabía muy bien qué era.

¿Huía de sí misma? ¿De los demás? ¿De aquella sociedad quimérica que la había visto crecer? Quería alejarse de tanta persona de hormigón y de tanto edificio vacío, ¿o era al revés? Hasta las palabras le parecían artificiales. ¿Cómo distinguir lo real de lo ficticio en un planeta tan demente?

- "Todo es un decorado de cartones y pintura..." -le recordaba la música que sonaba en sus cascos-.

Miró al frente y se dio cuenta de todo lo que se había perdido estos años, de todo lo que se estaba perdiendo el resto de la gente. Pasaban su vida intentando crear belleza -o encontrarla-,
allí la habían tenido todo este tiempo y no habían sabido apreciarla.

Por fin podía caminar dejando tras de sí tanto dolor, abandonando la pesadez del ruido y sin dejar ninguna palabra atrás.

Podía sentarse en lo alto de una loma y escuchar el silencio de su propia respiración, sentirse tan pequeña como una gota de lluvia que acaricia la piel en un día de lluvia, pero a la vez inmensa, porque era la única persona de ese mundo enfermo capaz de poder sentir algo tan intenso.

Había pasado años rodeada de gente y se había sentido sola y, ahora, que verdaderamente estaba sola, sentía que finalmente formaba parte de algo.

Exquisita naturaleza.

Ewinor

29.7.15

I.

Después del primer beso comprendieron lo difícil que iba a resultarles respirar a partir de entonces.

Ewinor

9.7.15

Vanidad Narcisista

Quedé sumido en el más absoluto silencio. Me provocaría náuseas seguir sintiendo la sangre fluir por mis venas. Pero existo. Hace ya unas semanas que desfallecí a causa de una inagotable aflicción. No me sentí capaz de asir con las garras mi vanidad y continuar mi camino. ¡Ni pensarlo!

Me apoyé sobre la pared del rincón más lúgubre de mi habitación y no quise permitir que mi cuerpo se desplomase, precipitándose contra el suelo. Arañé la pintura con las uñas hasta que los dedos me sangraron.

¿Silencio? No existe. No existe esa paz que tanto tiempo llevo buscando, que maltrata a mi ego y me convierte en amante de la oscuridad. Escucho un cristal romperse. Las horas, los minutos, los segundos… Se repiten sin fin dentro y fuera de mi cabeza. Hace ya mucho que le declaré la guerra al  reloj; se reía de mí cada vez que lo miraba. 

Renuncio a esa angustia que me produce desafiar al deseo. ¡Sentir! Fui programado para debilitar mis emociones y perdí la noción de mi geometría emocional.


Mi razón de existir se reduce únicamente a razonamientos lógicos. Soy y existo, existo y soy, o eso creo. Si lo real es lo que veo, solo soy un cuerpo escultural frente al espejo, al que llamaron Hugo. Un vertebrado que camina luchando, sin saberlo, contra el vértigo. Lúcido, adormecido el sonido del agua sobre mi piel acalla las voces que retumban en mi cabeza y merma mis pensamientos, reduciéndolos a suaves susurros con la boca. 


Cierro los ojos. 

Hace mucho tiempo que no he mirado el reloj.


Ewinor

17.5.15

El tiempo, todo locura

A veces echo la vista atrás y me vienen a la mente miles de imágenes, momentos, canciones, palabras, personas… Alguna de estas cosas sigue formando parte de mi presente, de mi vida, sin embrago, otras abandonaron el barco hace tiempo y yacen guardadas bajo llave en un cajón que muchas veces es mejor no abrir.

Cuántas veces habremos escuchado esa canción que nos recordaba a algo o alguien y conseguía sacar nuestro lado más tierno, ése que creíamos que se había extinguido aquella noche en la que la almohada pasó a convertirse en nuestra más fiel confidente.

Y qué decir de esos momentos en los que se nos dibuja una sonrisa en la cara y un cosquilleo en el alma que nos hace ver que todo fue por algo mejor, que si algo se acabó era porque así debía ser. Ése es el modo que tenemos de consolarnos, y ese alivio, ese respiro, es lo que tira de nosotros y nos  ayuda a desintoxicarnos de un pasado que ya no tenía futuro.

Pensándolo en frío no merece la pena tener recuerdos tristes o sentir nostalgia, porque en eso consiste la vida, ¿verdad? Momentos que acaban y proyectos que empiezan, personas que salen por la puerta para dejar a otras entrar y ocupar su lugar.
Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche.” Nunca te duermas sin un sueño, ni te levantes sin motivos. Nunca vivas por alguien que no esté dispuesto a vivir por ti.

Así son las reglas de este juego al que llamamos vida; en dejarnos sorprender por el azar e improvisar sobre la marcha y guiarnos por ese algo que nos late en el pecho. Al fin y al cabo todo es tiempo, y dicen que el tiempo todo lo cura, pero nunca sin volvernos un poquito más locos, porque como decía Nietzsche "siempre hay un poco de locura en el amor, pero siempre hay un poco de razón en la locura."

Ewinor

14.4.15

Quizá


Quizá te busque cuando las nieves de enero,
invadan finalmente nuestro espacio y tiempo,
y me acerque sigilosa a tu encuentro,
buscando sacar de ti algo de ternura,
o algún sentimiento.

Quizá aún te busque entre los colores de la primavera,
aunque nada espere recibir, ni regalar, ni una respuesta.

Quizá te observe de cerca, o a través de un espejo,
buscando en ti el eco de mi perdida soledad,
o de mil silencios.

Quizá te busque y no te encuentre,
quizá de tanto llorarte y pensarte, ausente,
me condene entre las llamas del infierno
me ofusque en cómo habitas mis recuerdos,
y mis sueños.

Quizá, y aunque haya olvidado cómo susurrar tu nombre al viento,
ni siquiera tú sepas reconocer mi rostro bajo el hielo de tantos inviernos.

Quizá te busque, amor, a pesar de eso...

Ewinor

2.4.15

Y hacer de lo "malo" algo increíble

Una vez mi psicóloga una amiga me dijo que borrase por completo de mi vocabulario palabras como “nunca” y “siempre”. Lo siento Iratxe, hoy me vas a tener que perdonar.

Siempre, desde muy pequeña, me he sentido distinta al resto del mundo. Desde niña me preocupaban cosas que el resto de niños ni se paraban a pensar. Le daba vueltas a la cabeza constantemente y soñaba, soñaba tan alto que me hacía daño. Nunca me he sentido comprendida, y a día de hoy sigo sin sentir que alguien me entienda.

Nunca he encajado con las personas que me rodean y forman parte de mi vida: familia, amigos, conocidos… Y sinceramente, he de reconocer que en el fondo me alegro. Me alegro de no encajar en un mundo tan enfermo. Me alegro de ser y haber sido siempre la chica rara, porque raro hoy en día significa diferente, y diferente es que te señalen con el dedo por tener el valor de tomar decisiones que otras personas no pueden. Ser rara es atreverte a dar un paso para perseguir un sueño. Ser rara es estar loca por dejarlo todo atrás y rectificar, reconocer un error, comenzar a caminar sola por un camino nuevo y no tener miedo. Ser rara es luchar y no rendirte, levantarte una y mil veces del suelo para alcanzar una meta. Ser rara es darte cuenta de que “yo sola puedo” y sentirte orgullosa, por fin. Ser rara es quererte por todo ello, no arrepentirte de nada y aprender de todo. Ser rara es notar que cada día eres más fuerte y estar orgullosa de haber superado mil tormentas que ya se han ido y están dejando salir el sol. Ser rara es enfrentarte a un problema y sonreír, porque has aprendido a tener fe en ti misma y estás segura de poder superar cualquier obstáculo.

Ser rara es querer dar las gracias a esa persona que siempre había estado ahí y que todavía no habías conseguido conocer, esa con la que tantos lazos has estrechado en los malos momentos sin darte cuenta y que desde ahora en adelante te va a acompañar siempre en cualquier aventura. Ser rara es querer darte las gracias a ti misma.

Gracias, chica rara por enseñarme a ser feliz.


Ewinor, la chica rara.

31.3.15

La cadena del frío

Era una noche cualquiera de un día cualquiera. Tercera visita al frigorífico con el inútil objetivo de intentar disfrazar su insomnio. Vacío, como siempre. Realmente no sabía por qué lo hacía o qué esperaba encontrar ahí que antes no estuviese. Quizás era que le costaba acostumbrarse a verlo así y esperaba volver a encontrárselo lleno como lo había estado hacía unos meses; rebosante de vitalidad y color, fresco y… luminoso. Porque ya ni su pequeña bombilla funcionaba. Ya no había luz, en su interior solo había espacio para la oscuridad.

Tenía incluso la sensación de notarlo cada vez más frío. Una capa de duro hielo comenzaba a acumularse en sus paredes. De hecho, juraría que era el doble de gruesa que la semana pasada. Recordó entonces, unas palabras de su madre “limpia la nevera de vez en cuando y evita abrirla y cerrarla constantemente”. Puede que tuviese razón. Al fin y al cabo, las madres siempre la tienen.

Desenchufó el frigorífico y decidió esperar frente a él hasta que no quedase ni un ápice de hielo. Mañana por la mañana se habría armado con el suficiente valor como para ir a hacer la compra.


Ewinor

14.3.15

Restos

Vine aquí en busca de refugio, en busca de un lugar en el que poder resguardarme del viento y los angustiosos sonidos de la ciudad. Vine aquí para encontrar algo de paz en lo más profundo de mi ser donde las sombras bailan y juegan a cargar más peso sobre mis hombros. No soy capaz de dejar de pensar en ti. ¿Dónde estás? ¿Dónde te perdí? 

Parece que mis pensamientos no paran de preguntarse cosas absurdas entre estas cuatro paredes. No dejan de imaginarse constantemente algún lugar lejano en el que todas y cada una de las personas que han pasado por nuestra vida están enterradas a seis metros bajo tierra; en el momento en que esas personas han desaparecido y todo lo que queda es tan solo un recuerdo.

Estamos juntos en esto. Siempre hemos sido tú y yo, dejemos que el resto del mundo lo vea.

Cuando nuestras vidas queden reducidas a escombros, ¿yacerán nuestros cráneos y huesos olvidados en una tumba? 

Acógeme entre tus brazos, protégeme del miedo, me van a enterrar aquí contigo. Yo sostendré con mis manos todos los restos.

No quiero descansar en paz, podemos cazar los sueños de otros. Luchemos bajo tierra y alejemos esta oscuridad. Encontraremos el camino para salir de la tierra de los vivos, encontraremos ese lugar soñado y nos enamoraremos de nuevo. Al amanecer nos habremos convertido en polvo y los gritos de la humanidad crecerán en medio del silencio de la derrota. 

Sé que perseguí una ilusión, pero tú... algo en ti sabía demasiado dulce. A medida que te desvanecías me daba cuenta de que todo había terminado y ya nada sería igual: ni los huesos, ni los cráneos, ni mucho menos la tumba.


Ewinor

11.3.15

Y tú, ¿por qué brindas?

Yo brindo porque mi vida no sea de color rosa, ¡gracias! nunca me gustó ese color. Brindo porque mi vida esté pintada de color verde, porque yo sí que creo que la vida está tejida en flores, que no hay nada imposible y que somos capaces de volar por encima de cualquier problema. Volar de un modo completamente abstracto y sin límites, dar rienda suelta a nuestros sueños y dejarlos crecer hasta hacerlos reales. 

Creo firmemente que el ser humano es capaz de grandes cosas cuando usa su fuerza; ésa que está escondida detrás de tantas lágrimas y platos rotos. Brindo por no abandonar nunca nuestros ideales y metas, brindo por dejarlos ser, por dejarlos crecer más allá de los errores y obstáculos. Brindo por no perder la fe en nuestra posibilidad de ser más y mejores cada día, por luchar hasta convertirnos en esa persona imaginaria que tanto admiramos, por ser todo lo que pensamos y vemos cuando cerramos los ojos; que nuestros sueños no se queden en nada, sino que pasen a formar parte de nuestra realidad.

¿Por qué no crear lo que queremos? ¿Por qué no querer lo que creamos?

Así pues, mantengo mi copa y mi cabeza en lato por toda la ilusión perdida, Para que vuelva junto a las promesas no cumplidas y los sueños que dejamos escapar. Brindo por el ahora, el "hace unos años" y el "qué será". Brindo por nosotros y por los de afuera. Brindo por la alegría y la tristeza, por lo que queda por comenzar. Brindo por renovar y no olvidar, para que enorgullezca pero no humille. Brindo por no arrepentirme, sino aprender. Brindo por compartir mi felicidad. Brindemos, sed felices.

¡Tchin, tchin!

Ewinor

15.2.15

Agosto gris

Agosto gris, corazón helado, callado, mudo. No conoce latido porque tú se lo robaste. Te fuiste, le abandonaste sumiendo en la más profunda oscuridad sus ilusiones, sus fuerzas y esperanzas, inutilizando su capacidad de soñar, de volar lejos… Quién sabe, quizá fue el perverso tiempo lo que lo dejó huérfano de esperanza, desnudo y solo ante el peligro. Sin manos que lo sostuvieran ni ojos que lo contemplaran. Sin sonrisas que lo reconfortasen.

El calor huyó, veloz, dejando tras de sí un frío seco que petrificó las emociones e ilusiones de una soñadora. Efímero, fugaz, pasajero como el paso del tiempo que maltrató mis sonrisas hasta convertirlas en llanto y manipuló al cariño hasta tornarlo rencor.

Dicen que soy porcelana, pálida, suave y frágil; hecha añicos por la indiferencia de unas palabras lejanas. Los pedazos en los que se quebró esta muñeca torturaron mis pasos, mi pasado, presente y futuro. Muñeca incapaz de coser los harapos en que se ha convertido su vestido, que ella misma ha destrozado, fruto de la rabia contenida en sus lágrimas. Sin fuerza suficiente para cerrar las heridas de una guerra que no acaba, una guerra que no halló ganador y me proclamó como perdedora.

Pero esta muñeca sabe perder, y aprenderá a coser. Cogerá su aguja y los latidos volverán a emerger desde su alma.

No se trataba de nuevas promesas por cumplir, ni de falsos susurros al  oído, sino del propio corazón que luchaba por salir a ver la luz del sol, que gritaba desesperado por volver a sentirse dueño de sí mismo. Ese mismo día se encontró y para no perderse decidió tatuarse a fuego sobre la piel sus latidos.

Ewinor