Me llaman distraída, soñadora y torpe. Pero tú puedes llamarme...

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Todos y cada uno de nosotros tenemos dos caras, si no son más. Ewinor es mi segunda cara desde hace siete años. Siete años en los que he nacido, he crecido, he muerto y he vuelto a nacer, gracias a escribir, gracias a este blog donde se encuentra mi esencia, donde desnudo mi alma en cada frase; mi yo más oscuro, más pesimista, más tierno, más fuerte y por qué no decirlo, mi yo preferido. Siete años que me han hecho más fuerte y un poco más rara, si cabe. Éste es mi rincón secreto que por alguna razón siempre he querido compartir. ¿Y yo, qué soy? Yo soy todo lo que escribo, y lo que escribo es lo que soy.

5.3.14

Cosas de palacio

Sentada desde su trono sonreía en penuria. Le venían a la mente imágenes de recuerdos rotos, noches oscuras teñidas por la luz de la Luna y la devoción de aquel campesino con el que tantas veces compartió su alcoba. La frescura y la sencillez con la que él endulzaba sus días más amargos.

Suspiró. Ese muchacho quiso mostrarle tantas cosas… voló tan rápido con ella que lo único que consiguió fue aumentar su miedo a las alturas. Cada día que pasaba, el lazo que mantenía sus manos unidas se deshacía un poco más, hasta que al final la princesa acabó por caer de la nube donde habían construido su castillo.

<< Las cosas de palacio van despacio
Que aunque más bonito que el ladrillo, 
el castillo de la nube no era más que una ilusión. 
Tú eras salvaje como la hiedra,
 y yo dócil como una flor. 
Que aunque tú me querías, 
lo mío no era amor.

Al fin y al cabo llevo vida de princesa y tú…

 mereces algo mejor. >> 


Ewinor