17.5.15

El tiempo, todo locura

A veces echo la vista atrás y me vienen a la mente miles de imágenes, momentos, canciones, palabras, personas… Alguna de estas cosas sigue formando parte de mi presente, de mi vida, sin embrago, otras abandonaron el barco hace tiempo y yacen guardadas bajo llave en un cajón que muchas veces es mejor no abrir.

Cuántas veces habremos escuchado esa canción que nos recordaba a algo o alguien y conseguía sacar nuestro lado más tierno, ése que creíamos que se había extinguido aquella noche en la que la almohada pasó a convertirse en nuestra más fiel confidente.

Y qué decir de esos momentos en los que se nos dibuja una sonrisa en la cara y un cosquilleo en el alma que nos hace ver que todo fue por algo mejor, que si algo se acabó era porque así debía ser. Ése es el modo que tenemos de consolarnos, y ese alivio, ese respiro, es lo que tira de nosotros y nos  ayuda a desintoxicarnos de un pasado que ya no tenía futuro.

Pensándolo en frío no merece la pena tener recuerdos tristes o sentir nostalgia, porque en eso consiste la vida, ¿verdad? Momentos que acaban y proyectos que empiezan, personas que salen por la puerta para dejar a otras entrar y ocupar su lugar.
Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche.” Nunca te duermas sin un sueño, ni te levantes sin motivos. Nunca vivas por alguien que no esté dispuesto a vivir por ti.

Así son las reglas de este juego al que llamamos vida; en dejarnos sorprender por el azar e improvisar sobre la marcha y guiarnos por ese algo que nos late en el pecho. Al fin y al cabo todo es tiempo, y dicen que el tiempo todo lo cura, pero nunca sin volvernos un poquito más locos, porque como decía Nietzsche "siempre hay un poco de locura en el amor, pero siempre hay un poco de razón en la locura."

Ewinor

14.4.15

Quizá


Quizá te busque cuando las nieves de enero,
invadan finalmente nuestro espacio y tiempo,
y me acerque sigilosa a tu encuentro,
buscando sacar de ti algo de ternura,
o algún sentimiento.

Quizá aún te busque entre los colores de la primavera,
aunque nada espere recibir, ni regalar, ni una respuesta.

Quizá te observe de cerca, o a través de un espejo,
buscando en ti el eco de mi perdida soledad,
o de mil silencios.

Quizá te busque y no te encuentre,
quizá de tanto llorarte y pensarte, ausente,
me condene entre las llamas del infierno
me ofusque en cómo habitas mis recuerdos,
y mis sueños.

Quizá, y aunque haya olvidado cómo susurrar tu nombre al viento,
ni siquiera tú sepas reconocer mi rostro bajo el hielo de tantos inviernos.

Quizá te busque, amor, a pesar de eso...

Ewinor

2.4.15

Y hacer de lo "malo" algo increíble

Una vez mi psicóloga una amiga me dijo que borrase por completo de mi vocabulario palabras como “nunca” y “siempre”. Lo siento Iratxe, hoy me vas a tener que perdonar.

Siempre, desde muy pequeña, me he sentido distinta al resto del mundo. Desde niña me preocupaban cosas que el resto de niños ni se paraban a pensar. Le daba vueltas a la cabeza constantemente y soñaba, soñaba tan alto que me hacía daño. Nunca me he sentido comprendida, y a día de hoy sigo sin sentir que alguien me entienda.

Nunca he encajado con las personas que me rodean y forman parte de mi vida: familia, amigos, conocidos… Y sinceramente, he de reconocer que en el fondo me alegro. Me alegro de no encajar en un mundo tan enfermo. Me alegro de ser y haber sido siempre la chica rara, porque raro hoy en día significa diferente, y diferente es que te señalen con el dedo por tener el valor de tomar decisiones que otras personas no pueden. Ser rara es atreverte a dar un paso para perseguir un sueño. Ser rara es estar loca por dejarlo todo atrás y rectificar, reconocer un error, comenzar a caminar sola por un camino nuevo y no tener miedo. Ser rara es luchar y no rendirte, levantarte una y mil veces del suelo para alcanzar una meta. Ser rara es darte cuenta de que “yo sola puedo” y sentirte orgullosa, por fin. Ser rara es quererte por todo ello, no arrepentirte de nada y aprender de todo. Ser rara es notar que cada día eres más fuerte y estar orgullosa de haber superado mil tormentas que ya se han ido y están dejando salir el sol. Ser rara es enfrentarte a un problema y sonreír, porque has aprendido a tener fe en ti misma y estás segura de poder superar cualquier obstáculo.

Ser rara es querer dar las gracias a esa persona que siempre había estado ahí y que todavía no habías conseguido conocer, esa con la que tantos lazos has estrechado en los malos momentos sin darte cuenta y que desde ahora en adelante te va a acompañar siempre en cualquier aventura. Ser rara es querer darte las gracias a ti misma.

Gracias, chica rara por enseñarme a ser feliz.


Ewinor, la chica rara.