Me llaman distraída, soñadora y torpe. Pero tú puedes llamarme...

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Todos y cada uno de nosotros tenemos dos caras, si no son más. Ewinor es mi segunda cara desde hace siete años. Siete años en los que he nacido, he crecido, he muerto y he vuelto a nacer, gracias a escribir, gracias a este blog donde se encuentra mi esencia, donde desnudo mi alma en cada frase; mi yo más oscuro, más pesimista, más tierno, más fuerte y por qué no decirlo, mi yo preferido. Siete años que me han hecho más fuerte y un poco más rara, si cabe. Éste es mi rincón secreto que por alguna razón siempre he querido compartir. Lo que escribo es lo que soy.

11.3.15

Y tú, ¿por qué brindas?

Yo brindo porque mi vida no sea de color rosa, ¡gracias! nunca me gustó ese color. Brindo porque mi vida esté pintada de color verde, porque yo sí que creo que la vida está tejida en flores, que no hay nada imposible y que somos capaces de volar por encima de cualquier problema. Volar de un modo completamente abstracto y sin límites, dar rienda suelta a nuestros sueños y dejarlos crecer hasta hacerlos reales. 

Creo firmemente que el ser humano es capaz de grandes cosas cuando usa su fuerza; ésa que está escondida detrás de tantas lágrimas y platos rotos. Brindo por no abandonar nunca nuestros ideales y metas, brindo por dejarlos ser, por dejarlos crecer más allá de los errores y obstáculos. Brindo por no perder la fe en nuestra posibilidad de ser más y mejores cada día, por luchar hasta convertirnos en esa persona imaginaria que tanto admiramos, por ser todo lo que pensamos y vemos cuando cerramos los ojos; que nuestros sueños no se queden en nada, sino que pasen a formar parte de nuestra realidad.

¿Por qué no crear lo que queremos? ¿Por qué no querer lo que creamos?

Así pues, mantengo mi copa y mi cabeza en lato por toda la ilusión perdida, Para que vuelva junto a las promesas no cumplidas y los sueños que dejamos escapar. Brindo por el ahora, el "hace unos años" y el "qué será". Brindo por nosotros y por los de afuera. Brindo por la alegría y la tristeza, por lo que queda por comenzar. Brindo por renovar y no olvidar, para que enorgullezca pero no humille. Brindo por no arrepentirme, sino aprender. Brindo por compartir mi felicidad. Brindemos, sed felices.

¡Tchin, tchin!

Ewinor

1 comentario:

Rubén Gallego Jordán dijo...

Precioso, me ha traído aquí... y seguiré.