Me llaman distraída, soñadora y torpe. Pero tú puedes llamarme...

Mi foto
Todos y cada uno de nosotros tenemos dos caras, si no son más. Ewinor es mi segunda cara desde hace siete años. Siete años en los que he nacido, he crecido, he muerto y he vuelto a nacer, gracias a escribir, gracias a este blog donde se encuentra mi esencia, donde desnudo mi alma en cada frase; mi yo más oscuro, más pesimista, más tierno, más fuerte y por qué no decirlo, mi yo preferido. Siete años que me han hecho más fuerte y un poco más rara, si cabe. Éste es mi rincón secreto que por alguna razón siempre he querido compartir. Lo que escribo es lo que soy.

14.3.15

Restos

Vine aquí en busca de refugio, en busca de un lugar en el que poder resguardarme del viento y los angustiosos sonidos de la ciudad. Vine aquí para encontrar algo de paz en lo más profundo de mi ser donde las sombras bailan y juegan a cargar más peso sobre mis hombros. No soy capaz de dejar de pensar en ti. ¿Dónde estás? ¿Dónde te perdí? 

Parece que mis pensamientos no paran de preguntarse cosas absurdas entre estas cuatro paredes. No dejan de imaginarse constantemente algún lugar lejano en el que todas y cada una de las personas que han pasado por nuestra vida están enterradas a seis metros bajo tierra; en el momento en que esas personas han desaparecido y todo lo que queda es tan solo un recuerdo.

Estamos juntos en esto. Siempre hemos sido tú y yo, dejemos que el resto del mundo lo vea.

Cuando nuestras vidas queden reducidas a escombros, ¿yacerán nuestros cráneos y huesos olvidados en una tumba? 

Acógeme entre tus brazos, protégeme del miedo, me van a enterrar aquí contigo. Yo sostendré con mis manos todos los restos.

No quiero descansar en paz, podemos cazar los sueños de otros. Luchemos bajo tierra y alejemos esta oscuridad. Encontraremos el camino para salir de la tierra de los vivos, encontraremos ese lugar soñado y nos enamoraremos de nuevo. Al amanecer nos habremos convertido en polvo y los gritos de la humanidad crecerán en medio del silencio de la derrota. 

Sé que perseguí una ilusión, pero tú... algo en ti sabía demasiado dulce. A medida que te desvanecías me daba cuenta de que todo había terminado y ya nada sería igual: ni los huesos, ni los cráneos, ni mucho menos la tumba.


Ewinor

No hay comentarios: