Me llaman distraída, soñadora y torpe. Pero tú puedes llamarme...

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Todos y cada uno de nosotros tenemos dos caras, si no son más. Ewinor es mi segunda cara desde hace siete años. Siete años en los que he nacido, he crecido, he muerto y he vuelto a nacer, gracias a escribir, gracias a este blog donde se encuentra mi esencia, donde desnudo mi alma en cada frase; mi yo más oscuro, más pesimista, más tierno, más fuerte y por qué no decirlo, mi yo preferido. Siete años que me han hecho más fuerte y un poco más rara, si cabe. Éste es mi rincón secreto que por alguna razón siempre he querido compartir. ¿Y yo, qué soy? Yo soy todo lo que escribo, y lo que escribo es lo que soy.

6.6.12

Echo de menos

Sigo aquí helada de frío,
¿cuándo dices que venías?
En el cielo veo estrellas,
que deslumbran todavía.

Ellas no han visto tus ojos,
rebosantes de alegría,
ni tu tacto color bronce,
que la misma seda envidia.

Pero si algo echo de menos,
es tu voz en afonía.
Junto a un dulce ruiseñor,
canta en perfecta armonía.

Echo de menos tus labios,
por los que los míos suspiran,
echo de menos tu sonrisa,
causa y efecto de la mía.
Echo de menos cosas tuyas,
que nunca pensé que tendría.

De momento eres un sueño,
pero serás real algún día.

Te echo de menos a ti,
porque te quiero, vida mía.

Ewinor

1 comentario:

Albi dijo...

Parece que la princesa de los sueños no sólo se hace esperar sino que también espera... Y hace bien; hay una estrella que cada día luce con más fuerza; con más significado.

¡Que no desespere! Ese afónico no puede gritar pero da igual: las palabras más importantes que sabe decir son prácticamente inaudibles.


Simbolismos aparte, Esther, eres, indudablemente, mi artista preferida.