Me llaman distraída, soñadora y torpe. Pero tú puedes llamarme...

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Todos y cada uno de nosotros tenemos dos caras, si no son más. Ewinor es mi segunda cara desde hace siete años. Siete años en los que he nacido, he crecido, he muerto y he vuelto a nacer, gracias a escribir, gracias a este blog donde se encuentra mi esencia, donde desnudo mi alma en cada frase; mi yo más oscuro, más pesimista, más tierno, más fuerte y por qué no decirlo, mi yo preferido. Siete años que me han hecho más fuerte y un poco más rara, si cabe. Éste es mi rincón secreto que por alguna razón siempre he querido compartir. ¿Y yo, qué soy? Yo soy todo lo que escribo, y lo que escribo es lo que soy.

1.4.12

Monstruo

¿Cómo definir ese momento en el que te das cuenta de que te has convertido en aquello que tanto odias?

Lloras, gritas, te repugnas a ti mismo.


Mis lágrimas son veneno, rozan mi piel y queman cada parte de mi ser. Me siento rota, cada una de las partes de mi corazón ha saltado en pedazos, cada palabra que atraviesa mi retina es un proyectil que abrasa mi sien. No puedo quejarme, merezco este dolor, merezco mucho más sufrimiento, muchas más lágrimas y noches en vela. Muchos más suspiros. 

Tú continúas ahí, demasiado lejos como para matar al monstruo que llevo dentro, demasiado cerca como para esquivar mis dardos. Presa de tu perfección, algo de lo que siempre hablo y de lo que siempre reconozco carecer.

A veces herimos sin saber, o incluso a sabiendas, pero pensando, equivocados, que no hay otra opción, que todo pasará, que formamos parte del pasado y que el futuro no está hecho para nosotros. 

Me siento como alguien despreciable que rompe todo lo que toca, que deja una estela de sufrimiento a su alrededor, sin poder remediarlo. Rodeada de gente, falta de personas

Un error que no sé cambiar. Una necesidad de ti y tu ayuda. Una súplica por ser lo que siempre hemos ido, por volver a ese número y detener el tiempo.

Perdona mis errores, cometidos sin intención de herirte. Mira mis ojos negros y no los envueltos en miedo, mira mi sonrisa y no mi expresión ausente. Mírame y quiéreme como haces siempre, volvamos a ser nosotros.


Vuelve a traerme esa luz que me das siempre.


 O quítamela y mata de una vez al demonio que llevo dentro.

Atte:// Ewinor

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