Me llaman distraída, soñadora y torpe. Pero tú puedes llamarme...

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Todos y cada uno de nosotros tenemos dos caras, si no son más. Ewinor es mi segunda cara desde hace siete años. Siete años en los que he nacido, he crecido, he muerto y he vuelto a nacer, gracias a escribir, gracias a este blog donde se encuentra mi esencia, donde desnudo mi alma en cada frase; mi yo más oscuro, más pesimista, más tierno, más fuerte y por qué no decirlo, mi yo preferido. Siete años que me han hecho más fuerte y un poco más rara, si cabe. Éste es mi rincón secreto que por alguna razón siempre he querido compartir. ¿Y yo, qué soy? Yo soy todo lo que escribo, y lo que escribo es lo que soy.

24.1.17

Tablero de ajedrez

« Mientras no elijas, todo sigue siendo posible. »

Me encuentro en ese punto de la partida en el cual, no mover ficha es la mejor y más inteligente de las opciones. La reina no se quiere mover y arriesgarse a alterar la partida, porque ¿qué pasará si se mueven las fichas? Habrá un final único y el resto de opciones se esfumarán, desaparecerán para siempre y ya no habrá vuelta atrás. 

Cada movimiento lleva a otro, que a su vez elimina otras tantas oportunidades que pudieron haber cambiado el curso de mi historia.

No quiero tener que plantearme qué hubiera pasado si la estrategia hubiese sido otra. Quiero jugar todas las opciones y vivir diferentes finales. Quizá lo más lógico sería advertir con un jaque y tratar de vencer más adelante, o dejarlo en tablas, donde todos los finales siguen siendo perfectamente válidos, y así, poder iniciar una nueva partida. Pero, ¿qué pasaría si me venciesen?

¿Y si quiero que el Rey me coma?


Ewinor

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