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23.8.25

La duda en tus pupilas

Hace tiempo que no veo mi reflejo en tus ojos.

Antes me bastaba mirarte para saber que habitaba en ti, como si tu mirada fuese un espejo secreto donde encontraba certeza. Ahora dudo: ¿sigues guardando mi nombre en tus pensamientos, o me he convertido en un huésped olvidado?

Hay noches en las que repaso tus gestos como quien revisa una fotografía gastada, intentando adivinar si la sonrisa era para mí o para alguien que ya no soy. Te observo y me pregunto si tus silencios son descanso o distancia, si tu roce es rutina o todavía deseo.

Recuerdo cuando tus palabras eran refugio y no enigma, cuando me bastaba con escuchar tu voz para sentir que el mundo se acomodaba a mi alrededor. Ahora cada frase tuya parece medir una frontera invisible, y me descubro intentando cruzarla sin permiso, buscando grietas donde entrar.

A veces me sorprendo buscándome en ti, como quien busca un eco en un valle. Y temo que la respuesta sea el vacío, que la ausencia se haya instalado sin anunciarse. Quizá ya no soy melodía, quizá me he vuelto ruido, o tal vez eres tú quien ha aprendido a escuchar el silencio sin miedo.

Me aferro a los recuerdos, a esos instantes donde no había duda: la risa compartida en la madrugada, enhebrar nuestros brazos en mitad de la calle, la forma en que tus ojos me detenían como si todo lo demás fuese prescindible. ¿Dónde quedaron esos fragmentos? ¿Siguen escondidos en algún rincón de ti o ya los has dejado marchar?

Y aquí me encuentro, suspendida entre certezas pasadas y sospechas presentes, preguntándome en silencio si todavía brillo en tu mirada... 

o si simplemente me he vuelto invisible ante ella.


Esther

16.4.20

Mi sombra

Quizás no sea bueno tanto caos dentro de mi cabeza. Salir a beber del aire y darme cuenta de que lo único que me da es más sed.

Mirarme en silencio y comprender que todo lo que soy ya no está, se desvanece. Nunca soy la misma persona. Aclaro conmigo mis errores -que no son pocos-. Los aciertos a veces los guardo y me contagio de virtud.

No sé la mitad de las cosas. La otra mitad hago como que me las creo. Pienso que morir pensando es morir viviendo.

Y salgo a pasear, una y otra vez... Sin rumbo. Pensaba en el mañana y mis conversaciones internas sobrevivían a un mar de lágrimas. Corría la gente incansable, como nunca antes la había visto. A veces miraba las huellas que dejaban tras de sí, su locura que quedaba impregnada en el aire y sus sombras dañadas por el tiempo.

Yo corría sin aire. Sin aire y sin aliento corría delante del miedo que me perseguía. Inútil. Inútil mi esfuerzo por huir del miedo. Corría cuesta abajo y sin frenos. Tras bajar la colina, miré a mi alrededor y me percaté de que estaba sola, nada ni nadie me perseguía, tan solo era mi sombra.


Esther

12.11.18

Cada día duermo más

Últimamente me repiten mucho que me paso el día en la cama, y no es por gusto, no es capricho. Es que cada día duermo más y sueño menos. Supongo que es un mecanismo de defensa que me permite no pensar más de la cuenta.

Siento que tengo las rodillas ensangrentadas de gritar en el suelo. Ya no me quedan uñas para arañar, ni dientes para morder. No me queda voz para gritar. Y mis lágrimas se secan ¡y yo quiero llorar! Necesito llorar

Tengo miedo porque estoy rota y, siendo sinceros, nadie quiere una muñeca rota. Yo sola me dejé romper... me han matado. He de vivir con cicatrices tatuadas, cicatrices que no sanan. Cicatrices que se ven, y otras que se sienten. Cada segundo que estoy sola, pienso. Y si pienso... los recuerdos hacen eco en mi cabeza y el miedo me invade. Cada día nuevas imágenes pasan ante mis ojos, imágenes que había olvidado, momentos en los que una sola frase me podía convertir en el ser más pequeño del planeta. Y gritos, llanto y... soledad. Vacío. 

Quizá una muñeca solo puede ver la realidad cuando ya está rota del todo. A pecho descubierto, a brazo partido, a ojos ciegos... con el corazón en la mano. 

Rota en pedacitos, así me siento.


Esther

28.2.17

Adicción

El perfume alocado del deseo se confundía con el olor a tabaco que surgía de su piel desnuda, su boca exhalaba una neblina constante, trepando la carne de mis labios para descansar un instante en el ínfimo espacio que separaba el roce de nuestras lenguas. Aspiraba lentamente la nicotina alojada en sus pulmones mientras notaba el sabor de su saliva en mi paladar. Con la última calada maquillaba mi rostro antes de fundirnos de nuevo en el goce de la carne. Se empapaba mi piel resbalando gozosa sobre el sudor que emanaba del ardor de su cuerpo. Rendidos y satisfechos, compartíamos de nuevo cigarros, besos y caricias hasta quedar colmados de placeres. Abrazados, nos entregábamos al sueño reponedor, envueltos por la fragancia embriagadora del sexo y la nicotina...

... Medio sumida en un sueño repetitivo escribo estas líneas, parte de mi terapia para combatir la adicción. No puedo evitar que mi olfato se inunde de un perfume especialmente conocido.


"¿Qué me dices, compartimos un cigarrillo?"


Esther

19.2.17

Crisis de identidad

Cada día siento más míos los delirios misántropos que surgen en la azotea de mis alborotados pensamientos. Rígida en mis horarios diurnos paso el día aspirando humos de bienestar y observando letras en una pantalla. Disfrazando la existencia de fugaces sonrisas, mientras el alma vive despedazada frente a un espejo roto y una existencia desalmada.

Esas escapadas que llevan a la cumbre de mi demencia, caminando entre cerebros repletos de serrín y algún que otro resquicio de cordura, acumulando silenciosas derrotas con la locura propia de una rosa ya marchita, abocada a una temprana vejez mental y perdida en un mundo extraño en el que no me siento bienvenida, un mundo de ilusiones iniciadas y esfumadas en los infortunios de mi propia vanidad.

Imagen de broken, black and white, and glassExtasiada ante los textos y el recuento de seres minúsculos, hojas de papel y tachaduras interminables, de pruebas escritas que no prueban nada, de estudios con los que no aprendes, todo con el objetivo de alcanzar metas inalcanzables, proyectos de vida que son solo enigmas. Todo, para acabar siendo solo una figura de sal en un mar de nieve que el verano derrite.

Años perdidos en gastar tinta y papel, ilusión y esfuerzo, rodeada de infelices, de extraños, de sonrisas de juguete, de estrictos horarios, ahuyentando las oportunidades y a mi imagen rota y quebrada en el espejo.

Cada mañana el mismo bostezo y por las noches, el mismo drama. Entre almohadas y suspiros, desorden, con el sueño arrebatado y la mirada infinita perdida en el “qué hubiera pasado si…”. Lo cotidiano es ya solo una rutina de mensajes, de ausencias, de deseos ocultos y de sueños en silencio. Y al final, nada. Nada que contemple que la existencia es solo un pasatiempo o una pérdida de tiempo, con la coraza puesta y la pasividad de una fría piedra.

La venganza no escrita de nuestras propias decisiones, decapitando desdichas y abrazando nuestros propios verdugos, sentencias que nos postergan a vivir encadenados, con esa condena de aceptar quienes somos.

Despierto cada mañana con esa idea, ese endiablado recuerdo, el abrupto pensamiento de la miserable existencia. La ventana sucia, la luz pálida, el cielo gris y la montaña de edificios. Todo sigue igual. Nada ha cambiado desde ayer, al espejo que me mira, lo ignoro, ese espejo que me recuerda que soy y existo. Y me hace preguntarme, qué cambiaría en tu vida -sí, tú que lees esto- si yo no existiera. Probablemente nada cambiaría.

Oculto en las tinieblas de los propios e íntimos asuntos, despereza un latido. Toca alegrar el rostro con mil brochas y colores, afrontar de nuevo el revés caprichoso de ser o no ser. Y me alejo absorta en vencidas tristezas, en una soledad de calendario, de días fugaces, de noches eternas, de disparates, de absurdos, de insensateces. Y, sin mediar un solo respiro, dejo que pasen las horas como esta noche; recogida, sola, en frente de un espejo roto por mi ira, donde ni me veo ni me encuentro, donde hay alguien en mí que me recuerda que ésa que me mira no soy yo.



Esther

24.1.17

Tablero de ajedrez

« Mientras no elijas, todo sigue siendo posible. »

Me encuentro en ese punto de la partida en el cual, no mover ficha es la mejor y más inteligente de las opciones. La reina no se quiere mover y arriesgarse a alterar la partida, porque ¿qué pasará si se mueven las fichas? Habrá un final único y el resto de opciones se esfumarán, desaparecerán para siempre y ya no habrá vuelta atrás. 

Cada movimiento lleva a otro, que a su vez elimina otras tantas oportunidades que pudieron haber cambiado el curso de mi historia.

No quiero tener que plantearme qué hubiera pasado si la estrategia hubiese sido otra. Quiero jugar todas las opciones y vivir diferentes finales. Quizá lo más lógico sería advertir con un jaque y tratar de vencer más adelante, o dejarlo en tablas, donde todos los finales siguen siendo perfectamente válidos, y así, poder iniciar una nueva partida. Pero, ¿qué pasaría si me venciesen?

¿Y si quiero que el Rey me coma?


Ewinor

19.1.17

Locura

El ser humano con capacidad de raciocinio, es aquel capaz de controlar su locura.

Mi corazón parece haber declarado la guerra a mi cerebro. Todo por el dominio de mi alma, dividida en tantas piezas como cartas que hace tiempo pasaron a ser tan solo un montón de ceniza. “Por buscar no pierdes nada” te dicen. Y mienten. Pierdes tiempo, perdemos cordura.

Esta demencia me persigue incluso al cerrar los ojos, transformando mis sueños en una espiral que no acaba nunca de girar conmigo dentro. Persigue mi paz y mi salud mental, si es que todavía me queda un ápice. Nunca me he sentido tan enferma como cuando siento, por un momento, que no pienso, que me he ido, que ya no pertenezco a este mundo y que la razón juega conmigo y me encadena a la locura.

En momentos como ése, es cuando verdaderamente siento miedo, cuando ningún ángel ni acto de bondad me invita a quedarme en la tierra, cuando un error o un paso mal dado puede arrebatármelo todo. Y lo hará. Lo hará porque en el fondo mi demencia quiere que así sea. Y como esclava de ella que soy –que somos- no añoro un camino más justo que como destino tenga entre las yemas de mis dedos la cordura.

Qué importa morir loca o morir sin haber pensado. Aunque no me creáis, piensa más el loco que ha elegido serlo que el más cuerdo de todos que ni siquiera se ha parado a pensar nunca por qué razón perder la cordura.

¿Y por qué perder la cordura? ¿Y por qué no hacerlo? ¿Qué ha hecho por ti la cordura? Tan solo decisiones estúpidas que no llevan a nada. Cuando tomas una decisión, eliminando así, cualquiera de las otras posibles posibilidades, habrías dado cualquier cosa por saber qué hubiese ocurrido si hubieses elegido otra.


Somos esclavos de nuestra propia mente, nos jactamos de ser grandes pensadores y tan solo somos una panda de ignorantes. Porque la verdad universal nos queda muy grande. No hemos nacido para dominar por completo el mundo, solo para pensar que lo hemos dominado.


Ewinor

31.5.16

Cordura, o no.

Hoy he vuelto a encontrarme frente al espejo, corroborando los esquemas del poco tiempo que me queda para estar en mis cabales. Mi voz suspira mientras el eco de una mirada perdida, que apenas encuentro, me observa. Puedo notarlo, estoy recobrando el sentido; eso me aterra. Escucho el llanto de mi propia risa, el gélido susurro de una lágrima surcando el rostro de mi reflejo. Apuro el último trago.


¿Qué demonios estoy bebiendo? ¿Veneno? Tal vez. Eso ayudaría. Qué idiota, ahora me pongo a recordar...



Aquellas noches de sol... ¿Qué digo? Aquellos días de lluvia en que todo se resumía en un concierto de gotas estrellándose contra la acera. Cuánto tiempo tenía entonces y cuántas ganas de desperdiciarlo. Todavía recuerdo el olor a pintura fresca del tiempo resbalando por las aspas de mi paraguas...



De nuevo esa sensación. ¿Acaso estoy empezando a razonar? Tiemblo sólo de pensarlo y, si me quedo solo en esto, escribo estas últimas líneas para demostrar que alguna vez yo también fui una de aquellas pocas, locas, que ven el mundo con otros ojos.

Me despido de mí hasta nuevo aviso. 



Atentamente... una impostora.

8.5.16

Cuando salga el sol...

...si no me encuentras, dilo,
porque yo sé dónde estaré;
acurrucada entre tus sábanas.

Y cuando salga el sol, 
si no me encuentras, búscame, 
que quiero verte sufrir si no me tienes.

Si de madrugada comienzan a cantar los pájaros y no me oyes, 
agudiza tus oídos, 
pues yo tendré preparada para ti la canción mas hermosa jamás cantada.

No esperes a buscarme tras salir el sol, 
porque encontrarás un mar de lágrimas escondido en un racimo de uvas.

Hay un sueño escondido en una copa de vino, 
y una mirada avellana que te espera despierta.

No esperes que nadie te diga donde estoy, 
sabes de sobra dónde estaré;
estaré esperándote entre los pliegues de tus dedos,
estaré esperándote, entre la sombra de tus manos.

Y entre todos los entresijos de tu ser, 
yo estaré escondida,
y entre todos los poros de tu piel, 
yo seré el sudor que refresca tu frente y tu latido.

No esperes a buscarme tras salir el sol, 
que el amor se hace mejor cuando el cielo está preñado de estrellas, 
y no se oye más pálpito que nuestros corazones.



17.4.16

Latido

Calma, quietud, con olor a rosas, 
mariposas que alegremente adornan las esquinas.
Espinas de rosa que a vértices de nube aspiran.

¡Baja y sube el carrusel de la ilusión!

No estás, ni ayer, ni hoy, en mi ramo de rosas,
no asoma tu mirada en el rocío de sus gotas. 
El tiempo borra las huellas de sus quebradas risas,
como la niña que vive por no morir... sin ti.

Y dirás, cuando todo calle, que el soplo es de aire, y no de brisa.
Lazos y ataduras de terciopelo rojo. 
Beso sustentado en el recuerdo de sus pasos de baile... silencio, duelo y risas.

¡Risa de carrusel!

Hoy, no camina el árbol que fue sombra.
¿Lo sabías?
Decías, a la vez, que el tiempo no fue aquel,
que a la ironía del vivir dabas cobijo.

¡Telón cerrándose, a la vez que el tiempo!

Nace, de improviso, tu vuelo.
Ni bruma, ni cielo.
ni canto, ni espanto,
ni ir, ni venir.

¡Decir, en ese infinito, castigo del hablante!

"No hay camino, caminante".

14.3.16

Rosas

Los días rieron, con esa sencillez que llena una mirada.

Esos días que discurren entre el decir y el callar, más sus pasos, que no se oían;

ella temblaba frente al tiempo y él... él nada sabía. Buscaba encontrar una sola razón para seguir amando la vida.

De él, tantas cosas, que todas resumían una única razón: quererle, hacer latir su corazón. De ese modo en que no se alcanza, sino pasiónun instante nada más y despertar juntos entre sábanas y sudor.

La apagada tristeza la llamaba por su nombre. Un nuevo amanecer herido de esperanzas rompía su vida, imponiendo un silencio aterrador.

Son adioses, que tras el camino, se traducen en huida y ausencia, en silencios que culminan en dolor, en labios mudos que, por miedo, no permiten salir su voz

Dolía cada instante. Él supuso poco. Sentía que se alejaban poco a poco su perfume y su color, como una nube que oculta los rayos de sol, y el lento latido de su cuerpo frágil se agotó.


Aquí, junto a su pluma duerme su corazón. Con pudor él lo sostiene, y en la otra mano una flor; la misma que hace tiempo le negó. Demasiado tarde quiso demostrarle su amor.


Rosas de dolor, que poco a poco el tiempo marchitó.

Esther

26.1.16

Vacíos

Mejor no abras los ojos, nada de lo que veas va a ser real. No creas lo que ves a través de ellos, todo es falso, todo está mecanizado, manipulado. Las personas no existen, tan solo son fotocopias que se mueven de un lado para otro intentando dar vida a un mundo muerto.

No escuches, no te creas las palabras que oyes. No hagas tuyo un “te quiero”, porque nadie siente. En este mundo que te rodea las cabezas están huecas y los corazones vacíos. Fríos, como las caricias que erizan tu piel. Tan solo son manos de acero jugando entre tus piernas a ser Dios, y tú no crees en él.

No te enamores de ese perfume que te agita la sangre, pues es más artificial que el sabor del beso que se da por rutina.

A qué aferrarse entonces, te preguntarás. ¿En qué o quién puedo confiar?


Quiere y cree lo imperfecto, los impulsos y la locura. Cree en lo natural y en lo atípico. Cree en quien te demuestre los “te quieros” y no al que te los susurre bajito al oído. Quiere a quien sea capaz de tatuar tu nombre a fuego en su pecho, y sobre todo y ante todo, ama a quien consiga hacerte reír aun estando enfadado.


Esther

17.11.15

Like the angel you were not

Ahí está él, con la mirada brillante y suspirando por una vida viceversa que tan pronto le esboza una sonrisa como le apuñala sin piedad. Pero se niega a caer, se mantiene fuerte para que yo aguante. Ese ser apaciguador, hermoso, resplandeciente, lleno de luz y de vigor. Vestido de un inmaculado azul, con la mirada pura y cristalina, dulce y segura.

Él es el ángel que me recoge cuando tropiezo y me caigo, él es al mismo tiempo, amante, hermano y padre.

Sus respuestas tienen forma de sonrisa y desprenden humildad y sosiego en tiempos repletos de ira y dolor. Él me escucha, me entiende como yo a mí misma, y me mira con dulzura y fraternidad porque sabe escuchar eso, esto y aquello y no mostrarse indiferente ante cualquier problema que me afecte. Sus palabras son sinceras, habla, piensa y actúa con el corazón, sin miedos, sin escondites.

Mi ángel no me juzga, ni me mira con desprecio aun sabiendo que no hago bien. Me conduce con cariño y me enseña. Me protege como el padre a su pequeña niña, porque todo en él es luz divina. Me ofrece y regala sin esperar nada a cambio, me abraza aún cuando, sin decirlo, siente que lo necesito. 

Sabe estar, sabe aprender y enseñarme lo que significa ese sentimiento que se me hacía desconocido. Me da la mano y entramos en su mundo, donde guarda las llaves del mío, que ahora le pertenece porque ha pasado a formar la parte más importante de él.

Y recibo su sosiego y su calma. Su dulzura que me calma como una medicina milagrosa calma a un enfermo, y la tristeza se me apaga, y las lágrimas se secan. Así, lo que creía deja de ser real y lo que existía y estaba a mi alrededor deja de existir, desaparece. Porque él es mi ángel, mi amigo y la mitad de mi alma.

No vuelvas al cielo y quédate conmigo.


Esther

30.7.15

Verde

Sus pies corrían desnudos escapando de algo que todavía no sabía muy bien qué era.

¿Huía de sí misma? ¿De los demás? ¿De aquella sociedad quimérica que la había visto crecer? Quería alejarse de tanta persona de hormigón y de tanto edificio vacío, ¿o era al revés? Hasta las palabras le parecían artificiales. ¿Cómo distinguir lo real de lo ficticio en un planeta tan demente?

- "Todo es un decorado de cartones y pintura..." -le recordaba la música que sonaba en sus cascos-.

Miró al frente y se dio cuenta de todo lo que se había perdido estos años, de todo lo que se estaba perdiendo el resto de la gente. Pasaban su vida intentando crear belleza -o encontrarla-,
allí la habían tenido todo este tiempo y no habían sabido apreciarla.

Por fin podía caminar dejando tras de sí tanto dolor, abandonando la pesadez del ruido y sin dejar ninguna palabra atrás.

Podía sentarse en lo alto de una loma y escuchar el silencio de su propia respiración, sentirse tan pequeña como una gota de lluvia que acaricia la piel en un día de lluvia, pero a la vez inmensa, porque era la única persona de ese mundo enfermo capaz de poder sentir algo tan intenso.

Había pasado años rodeada de gente y se había sentido sola y, ahora, que verdaderamente estaba sola, sentía que finalmente formaba parte de algo.

Exquisita naturaleza.

Ewinor

17.5.15

El tiempo, todo locura

A veces echo la vista atrás y me vienen a la mente miles de imágenes, momentos, canciones, palabras, personas… Alguna de estas cosas sigue formando parte de mi presente, de mi vida, sin embrago, otras abandonaron el barco hace tiempo y yacen guardadas bajo llave en un cajón que muchas veces es mejor no abrir.

Cuántas veces habremos escuchado esa canción que nos recordaba a algo o alguien y conseguía sacar nuestro lado más tierno, ése que creíamos que se había extinguido aquella noche en la que la almohada pasó a convertirse en nuestra más fiel confidente.

Y qué decir de esos momentos en los que se nos dibuja una sonrisa en la cara y un cosquilleo en el alma que nos hace ver que todo fue por algo mejor, que si algo se acabó era porque así debía ser. Ése es el modo que tenemos de consolarnos, y ese alivio, ese respiro, es lo que tira de nosotros y nos  ayuda a desintoxicarnos de un pasado que ya no tenía futuro.

Pensándolo en frío no merece la pena tener recuerdos tristes o sentir nostalgia, porque en eso consiste la vida, ¿verdad? Momentos que acaban y proyectos que empiezan, personas que salen por la puerta para dejar a otras entrar y ocupar su lugar.
Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche.” Nunca te duermas sin un sueño, ni te levantes sin motivos. Nunca vivas por alguien que no esté dispuesto a vivir por ti.

Así son las reglas de este juego al que llamamos vida; en dejarnos sorprender por el azar e improvisar sobre la marcha y guiarnos por ese algo que nos late en el pecho. Al fin y al cabo todo es tiempo, y dicen que el tiempo todo lo cura, pero nunca sin volvernos un poquito más locos, porque como decía Nietzsche "siempre hay un poco de locura en el amor, pero siempre hay un poco de razón en la locura."

Ewinor

2.4.15

Y hacer de lo "malo" algo increíble

Una vez mi psicóloga una amiga me dijo que borrase por completo de mi vocabulario palabras como “nunca” y “siempre”. Lo siento Iratxe, hoy me vas a tener que perdonar.

Siempre, desde muy pequeña, me he sentido distinta al resto del mundo. Desde niña me preocupaban cosas que el resto de niños ni se paraban a pensar. Le daba vueltas a la cabeza constantemente y soñaba, soñaba tan alto que me hacía daño. Nunca me he sentido comprendida, y a día de hoy sigo sin sentir que alguien me entienda.

Nunca he encajado con las personas que me rodean y forman parte de mi vida: familia, amigos, conocidos… Y sinceramente, he de reconocer que en el fondo me alegro. Me alegro de no encajar en un mundo tan enfermo. Me alegro de ser y haber sido siempre la chica rara, porque raro hoy en día significa diferente, y diferente es que te señalen con el dedo por tener el valor de tomar decisiones que otras personas no pueden. Ser rara es atreverte a dar un paso para perseguir un sueño. Ser rara es estar loca por dejarlo todo atrás y rectificar, reconocer un error, comenzar a caminar sola por un camino nuevo y no tener miedo. Ser rara es luchar y no rendirte, levantarte una y mil veces del suelo para alcanzar una meta. Ser rara es darte cuenta de que “yo sola puedo” y sentirte orgullosa, por fin. Ser rara es quererte por todo ello, no arrepentirte de nada y aprender de todo. Ser rara es notar que cada día eres más fuerte y estar orgullosa de haber superado mil tormentas que ya se han ido y están dejando salir el sol. Ser rara es enfrentarte a un problema y sonreír, porque has aprendido a tener fe en ti misma y estás segura de poder superar cualquier obstáculo.

Ser rara es querer dar las gracias a esa persona que siempre había estado ahí y que todavía no habías conseguido conocer, esa con la que tantos lazos has estrechado en los malos momentos sin darte cuenta y que desde ahora en adelante te va a acompañar siempre en cualquier aventura. Ser rara es querer darte las gracias a ti misma.

Gracias, chica rara por enseñarme a ser feliz.


Ewinor, la chica rara.

31.3.15

La cadena del frío

Era una noche cualquiera de un día cualquiera. Tercera visita al frigorífico con el inútil objetivo de intentar disfrazar su insomnio. Vacío, como siempre. Realmente no sabía por qué lo hacía o qué esperaba encontrar ahí que antes no estuviese. Quizás era que le costaba acostumbrarse a verlo así y esperaba volver a encontrárselo lleno como lo había estado hacía unos meses; rebosante de vitalidad y color, fresco y… luminoso. Porque ya ni su pequeña bombilla funcionaba. Ya no había luz, en su interior solo había espacio para la oscuridad.

Tenía incluso la sensación de notarlo cada vez más frío. Una capa de duro hielo comenzaba a acumularse en sus paredes. De hecho, juraría que era el doble de gruesa que la semana pasada. Recordó entonces, unas palabras de su madre “limpia la nevera de vez en cuando y evita abrirla y cerrarla constantemente”. Puede que tuviese razón. Al fin y al cabo, las madres siempre la tienen.

Desenchufó el frigorífico y decidió esperar frente a él hasta que no quedase ni un ápice de hielo. Mañana por la mañana se habría armado con el suficiente valor como para ir a hacer la compra.


Ewinor

14.3.15

Restos

Vine aquí en busca de refugio, en busca de un lugar en el que poder resguardarme del viento y los angustiosos sonidos de la ciudad. Vine aquí para encontrar algo de paz en lo más profundo de mi ser donde las sombras bailan y juegan a cargar más peso sobre mis hombros. No soy capaz de dejar de pensar en ti. ¿Dónde estás? ¿Dónde te perdí? 

Parece que mis pensamientos no paran de preguntarse cosas absurdas entre estas cuatro paredes. No dejan de imaginarse constantemente algún lugar lejano en el que todas y cada una de las personas que han pasado por nuestra vida están enterradas a seis metros bajo tierra; en el momento en que esas personas han desaparecido y todo lo que queda es tan solo un recuerdo.

Estamos juntos en esto. Siempre hemos sido tú y yo, dejemos que el resto del mundo lo vea.

Cuando nuestras vidas queden reducidas a escombros, ¿yacerán nuestros cráneos y huesos olvidados en una tumba? 

Acógeme entre tus brazos, protégeme del miedo, me van a enterrar aquí contigo. Yo sostendré con mis manos todos los restos.

No quiero descansar en paz, podemos cazar los sueños de otros. Luchemos bajo tierra y alejemos esta oscuridad. Encontraremos el camino para salir de la tierra de los vivos, encontraremos ese lugar soñado y nos enamoraremos de nuevo. Al amanecer nos habremos convertido en polvo y los gritos de la humanidad crecerán en medio del silencio de la derrota. 

Sé que perseguí una ilusión, pero tú... algo en ti sabía demasiado dulce. A medida que te desvanecías me daba cuenta de que todo había terminado y ya nada sería igual: ni los huesos, ni los cráneos, ni mucho menos la tumba.


Ewinor

11.3.15

Y tú, ¿por qué brindas?

Yo brindo porque mi vida no sea de color rosa, ¡gracias! nunca me gustó ese color. Brindo porque mi vida esté pintada de color verde, porque yo sí que creo que la vida está tejida en flores, que no hay nada imposible y que somos capaces de volar por encima de cualquier problema. Volar de un modo completamente abstracto y sin límites, dar rienda suelta a nuestros sueños y dejarlos crecer hasta hacerlos reales. 

Creo firmemente que el ser humano es capaz de grandes cosas cuando usa su fuerza; ésa que está escondida detrás de tantas lágrimas y platos rotos. Brindo por no abandonar nunca nuestros ideales y metas, brindo por dejarlos ser, por dejarlos crecer más allá de los errores y obstáculos. Brindo por no perder la fe en nuestra posibilidad de ser más y mejores cada día, por luchar hasta convertirnos en esa persona imaginaria que tanto admiramos, por ser todo lo que pensamos y vemos cuando cerramos los ojos; que nuestros sueños no se queden en nada, sino que pasen a formar parte de nuestra realidad.

¿Por qué no crear lo que queremos? ¿Por qué no querer lo que creamos?

Así pues, mantengo mi copa y mi cabeza en lato por toda la ilusión perdida, Para que vuelva junto a las promesas no cumplidas y los sueños que dejamos escapar. Brindo por el ahora, el "hace unos años" y el "qué será". Brindo por nosotros y por los de afuera. Brindo por la alegría y la tristeza, por lo que queda por comenzar. Brindo por renovar y no olvidar, para que enorgullezca pero no humille. Brindo por no arrepentirme, sino aprender. Brindo por compartir mi felicidad. Brindemos, sed felices.

¡Tchin, tchin!

Ewinor

15.2.15

Agosto gris

Agosto gris, corazón helado, callado, mudo. No conoce latido porque tú se lo robaste. Te fuiste, le abandonaste sumiendo en la más profunda oscuridad sus ilusiones, sus fuerzas y esperanzas, inutilizando su capacidad de soñar, de volar lejos… Quién sabe, quizá fue el perverso tiempo lo que lo dejó huérfano de esperanza, desnudo y solo ante el peligro. Sin manos que lo sostuvieran ni ojos que lo contemplaran. Sin sonrisas que lo reconfortasen.

El calor huyó, veloz, dejando tras de sí un frío seco que petrificó las emociones e ilusiones de una soñadora. Efímero, fugaz, pasajero como el paso del tiempo que maltrató mis sonrisas hasta convertirlas en llanto y manipuló al cariño hasta tornarlo rencor.

Dicen que soy porcelana, pálida, suave y frágil; hecha añicos por la indiferencia de unas palabras lejanas. Los pedazos en los que se quebró esta muñeca torturaron mis pasos, mi pasado, presente y futuro. Muñeca incapaz de coser los harapos en que se ha convertido su vestido, que ella misma ha destrozado, fruto de la rabia contenida en sus lágrimas. Sin fuerza suficiente para cerrar las heridas de una guerra que no acaba, una guerra que no halló ganador y me proclamó como perdedora.

Pero esta muñeca sabe perder, y aprenderá a coser. Cogerá su aguja y los latidos volverán a emerger desde su alma.

No se trataba de nuevas promesas por cumplir, ni de falsos susurros al  oído, sino del propio corazón que luchaba por salir a ver la luz del sol, que gritaba desesperado por volver a sentirse dueño de sí mismo. Ese mismo día se encontró y para no perderse decidió tatuarse a fuego sobre la piel sus latidos.

Ewinor