15.2.15

Agosto gris

Agosto gris, corazón helado, callado, mudo. No conoce latido porque tú se lo robaste. Te fuiste, le abandonaste sumiendo en la más profunda oscuridad sus ilusiones, sus fuerzas y esperanzas, inutilizando su capacidad de soñar, de volar lejos… Quién sabe, quizá fue el perverso tiempo lo que lo dejó huérfano de esperanza, desnudo y solo ante el peligro. Sin manos que lo sostuvieran ni ojos que lo contemplaran. Sin sonrisas que lo reconfortasen.

El calor huyó, veloz, dejando tras de sí un frío seco que petrificó las emociones e ilusiones de una soñadora. Efímero, fugaz, pasajero como el paso del tiempo que maltrató mis sonrisas hasta convertirlas en llanto y manipuló al cariño hasta tornarlo rencor.

Dicen que soy porcelana, pálida, suave y frágil; hecha añicos por la indiferencia de unas palabras lejanas. Los pedazos en los que se quebró esta muñeca torturaron mis pasos, mi pasado, presente y futuro. Muñeca incapaz de coser los harapos en que se ha convertido su vestido, que ella misma ha destrozado, fruto de la rabia contenida en sus lágrimas. Sin fuerza suficiente para cerrar las heridas de una guerra que no acaba, una guerra que no halló ganador y me proclamó como perdedora.

Pero esta muñeca sabe perder, y aprenderá a coser. Cogerá su aguja y los latidos volverán a emerger desde su alma.

No se trataba de nuevas promesas por cumplir, ni de falsos susurros al  oído, sino del propio corazón que luchaba por salir a ver la luz del sol, que gritaba desesperado por volver a sentirse dueño de sí mismo. Ese mismo día se encontró y para no perderse decidió tatuarse a fuego sobre la piel sus latidos.

Ewinor

19.11.14

MENETYS


Carmín y marfil se tornaron censura, 
en el perfil de sus labios sellados.

Una sonrisa frustrante, 
un corazón desgarrado,
un grito sin nombre, callado.

Se escondía la última estrella,
tras su mirada distante.
Entre sus piernas, la Luna,
y algún placer delirante...

Tembalaba el pulso al rozar su mano, 
el tacto sutil de la Muerte.

El presente sabía amargo,
la sangre brotaba entre sus dientes.

Ya era tarde y estaba cansada,
y no quiso, ni pudo, salvarte...


Ewinor

13.10.14

Llámalo X

¿Por qué nos alejan las hojas, el aire? ¿Por qué nos distancia tanto eso mismo que es lo único capaz de darme la inspiración que me hace falta para encontrarte? 

Mi cabeza -o mi corazón, pues ya no sé en qué se diferencian- no deja de cuestionarse de qué manera alguien ha conseguido juntarnos de nuevo. Otro reencuentro más.

Somos como el mar y la arena de la playa que se alejan sin quererlo, poco a poco y sin darse cuenta. Hasta que al mirar atrás, un día, nos damos cuenta de que estamos a años luz de distancia. 

Por qué nos hacemos esto, si nos necesitamos la una a la otra tanto como un ave necesita sus alas para volar y sentirse libre... ¿Quién más que tú consigue calmar la tempestad cuando dentro de mí estalla una tormenta? ¿Qué manos te van a vestir mejor que las mías cuando quieras salir a bailar?

Así que ven. Vuelve. Vuelve a mí como lo haría el mar buscando una playa para descansar tras la resaca de la noche, pero sin copas de más. Vuelve conmigo, pero esta vez no te vayas, porque te necesito.

Fluye a través de mi pluma y tatúa mi piel, 
quédate conmigo y hazme libre.


Ewinor