17.4.16

Latido

Calma, quietud, con olor a rosas, 
mariposas que alegremente adornan las esquinas.
Espinas de rosa que a vértices de nube aspiran.

¡Baja y sube el carrusel de la ilusión!

No estás, ni ayer, ni hoy, en mi ramo de rosas,
no asoma tu mirada en el rocío de sus gotas. 
El tiempo borra las huellas de sus quebradas risas,
como la niña que vive por no morir... sin ti.

Y dirás, cuando todo calle, que el soplo es de aire, y no de brisa.
Lazos y ataduras de terciopelo rojo. 
Beso sustentado en el recuerdo de sus pasos de baile... silencio, duelo y risas.

¡Risa de carrusel!

Hoy, no camina el árbol que fue sombra.
¿Lo sabías?
Decías, a la vez, que el tiempo no fue aquel,
que a la ironía del vivir dabas cobijo.

¡Telón cerrándose, a la vez que el tiempo!

Nace, de improviso, tu vuelo.
Ni bruma, ni cielo.
ni canto, ni espanto,
ni ir, ni venir.

¡Decir, en ese infinito, castigo del hablante!

"No hay camino, caminante".

14.3.16

Rosas

Los días rieron, con esa sencillez que llena una mirada.

Esos días que discurren entre el decir y el callar, más sus pasos, que no se oían;

ella temblaba frente al tiempo y él... él nada sabía. Buscaba encontrar una sola razón para seguir amando la vida.

De él, tantas cosas, que todas resumían una única razón: quererle, hacer latir su corazón. De ese modo en que no se alcanza, sino pasiónun instante nada más y despertar juntos entre sábanas y sudor.

La apagada tristeza la llamaba por su nombre. Un nuevo amanecer herido de esperanzas rompía su vida, imponiendo un silencio aterrador.

Son adioses, que tras el camino, se traducen en huida y ausencia, en silencios que culminan en dolor, en labios mudos que, por miedo, no permiten salir su voz

Dolía cada instante. Él supuso poco. Sentía que se alejaban poco a poco su perfume y su color, como una nube que oculta los rayos de sol, y el lento latido de su cuerpo frágil se agotó.


Aquí, junto a su pluma duerme su corazón. Con pudor él lo sostiene, y en la otra mano una flor; la misma que hace tiempo le negó. Demasiado tarde quiso demostrarle su amor.


Rosas de dolor, que poco a poco el tiempo marchitó.

Esther

15.2.16

Amor Eterno

Como el rugido de los truenos bajo cielos turbulentos,
como el bramido de los bosques moribundos por incendios,
como el canto de la sirena que sueña con mecer su pelo al viento,
como el latido que hace eco en mis venas y en mi pecho,
como el “te quiero” en susurro que estremece el pensamiento,
te amaré, Amor, más allá del tiempo…


Te amaré aunque me duelan tus suspiros y silencios,
te amaré aunque no hagas tuyo mi deseo ni el desvelo,
te amaré sin plantearme conciertos ni acuerdos,
te amaré sin razones, sin esperanza, sin tu aliento,
te amaré sin recuerdo, olvido, ni conocimiento,
te amaré, Amor, más allá de un sentimiento…


Enamorada del Amor a ti me entrego:
no importa si no existes,
ni si solo eres sueño,
por ti, seré Amor Eterno.



Esther