29.7.15

I.

Después del primer beso comprendieron lo difícil que iba a resultarles respirar a partir de entonces.

Ewinor

9.7.15

Vanidad Narcisista

Quedé sumido en el más absoluto silencio. Me provocaría náuseas seguir sintiendo la sangre fluir por mis venas. Pero existo. Hace ya unas semanas que desfallecí a causa de una inagotable aflicción. No me sentí capaz de asir con las garras mi vanidad y continuar mi camino. ¡Ni pensarlo!

Me apoyé sobre la pared del rincón más lúgubre de mi habitación y no quise permitir que mi cuerpo se desplomase, precipitándose contra el suelo. Arañé la pintura con las uñas hasta que los dedos me sangraron.

¿Silencio? No existe. No existe esa paz que tanto tiempo llevo buscando, que maltrata a mi ego y me convierte en amante de la oscuridad. Escucho un cristal romperse. Las horas, los minutos, los segundos… Se repiten sin fin dentro y fuera de mi cabeza. Hace ya mucho que le declaré la guerra al  reloj; se reía de mí cada vez que lo miraba. 

Renuncio a esa angustia que me produce desafiar al deseo. ¡Sentir! Fui programado para debilitar mis emociones y perdí la noción de mi geometría emocional.


Mi razón de existir se reduce únicamente a razonamientos lógicos. Soy y existo, existo y soy, o eso creo. Si lo real es lo que veo, solo soy un cuerpo escultural frente al espejo, al que llamaron Hugo. Un vertebrado que camina luchando, sin saberlo, contra el vértigo. Lúcido, adormecido el sonido del agua sobre mi piel acalla las voces que retumban en mi cabeza y merma mis pensamientos, reduciéndolos a suaves susurros con la boca. 


Cierro los ojos. 

Hace mucho tiempo que no he mirado el reloj.


Ewinor

17.5.15

El tiempo, todo locura

A veces echo la vista atrás y me vienen a la mente miles de imágenes, momentos, canciones, palabras, personas… Alguna de estas cosas sigue formando parte de mi presente, de mi vida, sin embrago, otras abandonaron el barco hace tiempo y yacen guardadas bajo llave en un cajón que muchas veces es mejor no abrir.

Cuántas veces habremos escuchado esa canción que nos recordaba a algo o alguien y conseguía sacar nuestro lado más tierno, ése que creíamos que se había extinguido aquella noche en la que la almohada pasó a convertirse en nuestra más fiel confidente.

Y qué decir de esos momentos en los que se nos dibuja una sonrisa en la cara y un cosquilleo en el alma que nos hace ver que todo fue por algo mejor, que si algo se acabó era porque así debía ser. Ése es el modo que tenemos de consolarnos, y ese alivio, ese respiro, es lo que tira de nosotros y nos  ayuda a desintoxicarnos de un pasado que ya no tenía futuro.

Pensándolo en frío no merece la pena tener recuerdos tristes o sentir nostalgia, porque en eso consiste la vida, ¿verdad? Momentos que acaban y proyectos que empiezan, personas que salen por la puerta para dejar a otras entrar y ocupar su lugar.
Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche.” Nunca te duermas sin un sueño, ni te levantes sin motivos. Nunca vivas por alguien que no esté dispuesto a vivir por ti.

Así son las reglas de este juego al que llamamos vida; en dejarnos sorprender por el azar e improvisar sobre la marcha y guiarnos por ese algo que nos late en el pecho. Al fin y al cabo todo es tiempo, y dicen que el tiempo todo lo cura, pero nunca sin volvernos un poquito más locos, porque como decía Nietzsche "siempre hay un poco de locura en el amor, pero siempre hay un poco de razón en la locura."

Ewinor