2.4.15

Y hacer de lo "malo" algo increíble

Una vez mi psicóloga una amiga me dijo que borrase por completo de mi vocabulario palabras como “nunca” y “siempre”. Lo siento Iratxe, hoy me vas a tener que perdonar.

Siempre, desde muy pequeña, me he sentido distinta al resto del mundo. Desde niña me preocupaban cosas que el resto de niños ni se paraban a pensar. Le daba vueltas a la cabeza constantemente y soñaba, soñaba tan alto que me hacía daño. Nunca me he sentido comprendida, y a día de hoy sigo sin sentir que alguien me entienda.

Nunca he encajado con las personas que me rodean y forman parte de mi vida: familia, amigos, conocidos… Y sinceramente, he de reconocer que en el fondo me alegro. Me alegro de no encajar en un mundo tan enfermo. Me alegro de ser y haber sido siempre la chica rara, porque raro hoy en día significa diferente, y diferente es que te señalen con el dedo por tener el valor de tomar decisiones que otras personas no pueden. Ser rara es atreverte a dar un paso para perseguir un sueño. Ser rara es estar loca por dejarlo todo atrás y rectificar, reconocer un error, comenzar a caminar sola por un camino nuevo y no tener miedo. Ser rara es luchar y no rendirte, levantarte una y mil veces del suelo para alcanzar una meta. Ser rara es darte cuenta de que “yo sola puedo” y sentirte orgullosa, por fin. Ser rara es quererte por todo ello, no arrepentirte de nada y aprender de todo. Ser rara es notar que cada día eres más fuerte y estar orgullosa de haber superado mil tormentas que ya se han ido y están dejando salir el sol. Ser rara es enfrentarte a un problema y sonreír, porque has aprendido a tener fe en ti misma y estás segura de poder superar cualquier obstáculo.

Ser rara es querer dar las gracias a esa persona que siempre había estado ahí y que todavía no habías conseguido conocer, esa con la que tantos lazos has estrechado en los malos momentos sin darte cuenta y que desde ahora en adelante te va a acompañar siempre en cualquier aventura. Ser rara es querer darte las gracias a ti misma.

Gracias, chica rara por enseñarme a ser feliz.


Ewinor, la chica rara.

31.3.15

La cadena del frío

Era una noche cualquiera de un día cualquiera. Tercera visita al frigorífico con el inútil objetivo de intentar disfrazar su insomnio. Vacío, como siempre. Realmente no sabía por qué lo hacía o qué esperaba encontrar ahí que antes no estuviese. Quizás era que le costaba acostumbrarse a verlo así y esperaba volver a encontrárselo lleno como lo había estado hacía unos meses; rebosante de vitalidad y color, fresco y… luminoso. Porque ya ni su pequeña bombilla funcionaba. Ya no había luz, en su interior solo había espacio para la oscuridad.

Tenía incluso la sensación de notarlo cada vez más frío. Una capa de duro hielo comenzaba a acumularse en sus paredes. De hecho, juraría que era el doble de gruesa que la semana pasada. Recordó entonces, unas palabras de su madre “limpia la nevera de vez en cuando y evita abrirla y cerrarla constantemente”. Puede que tuviese razón. Al fin y al cabo, las madres siempre la tienen.

Desenchufó el frigorífico y decidió esperar frente a él hasta que no quedase ni un ápice de hielo. Mañana por la mañana se habría armado con el suficiente valor como para ir a hacer la compra.


Ewinor

14.3.15

Restos

Vine aquí en busca de refugio, en busca de un lugar en el que poder resguardarme del viento y los angustiosos sonidos de la ciudad. Vine aquí para encontrar algo de paz en lo más profundo de mi ser donde las sombras bailan y juegan a cargar más peso sobre mis hombros. No soy capaz de dejar de pensar en ti. ¿Dónde estás? ¿Dónde te perdí? 

Parece que mis pensamientos no paran de preguntarse cosas absurdas entre estas cuatro paredes. No dejan de imaginarse constantemente algún lugar lejano en el que todas y cada una de las personas que han pasado por nuestra vida están enterradas a seis metros bajo tierra; en el momento en que esas personas han desaparecido y todo lo que queda es tan solo un recuerdo.

Estamos juntos en esto. Siempre hemos sido tú y yo, dejemos que el resto del mundo lo vea.

Cuando nuestras vidas queden reducidas a escombros, ¿yacerán nuestros cráneos y huesos olvidados en una tumba? 

Acógeme entre tus brazos, protégeme del miedo, me van a enterrar aquí contigo. Yo sostendré con mis manos todos los restos.

No quiero descansar en paz, podemos cazar los sueños de otros. Luchemos bajo tierra y alejemos esta oscuridad. Encontraremos el camino para salir de la tierra de los vivos, encontraremos ese lugar soñado y nos enamoraremos de nuevo. Al amanecer nos habremos convertido en polvo y los gritos de la humanidad crecerán en medio del silencio de la derrota. 

Sé que perseguí una ilusión, pero tú... algo en ti sabía demasiado dulce. A medida que te desvanecías me daba cuenta de que todo había terminado y ya nada sería igual: ni los huesos, ni los cráneos, ni mucho menos la tumba.


Ewinor