14.3.15

Restos

Vine aquí en busca de refugio, en busca de un lugar en el que poder resguardarme del viento y los angustiosos sonidos de la ciudad. Vine aquí para encontrar algo de paz en lo más profundo de mi ser donde las sombras bailan y juegan a cargar más peso sobre mis hombros. No soy capaz de dejar de pensar en ti. ¿Dónde estás? ¿Dónde te perdí? 

Parece que mis pensamientos no paran de preguntarse cosas absurdas entre estas cuatro paredes. No dejan de imaginarse constantemente algún lugar lejano en el que todas y cada una de las personas que han pasado por nuestra vida están enterradas a seis metros bajo tierra; en el momento en que esas personas han desaparecido y todo lo que queda es tan solo un recuerdo.

Estamos juntos en esto. Siempre hemos sido tú y yo, dejemos que el resto del mundo lo vea.

Cuando nuestras vidas queden reducidas a escombros, ¿yacerán nuestros cráneos y huesos olvidados en una tumba? 

Acógeme entre tus brazos, protégeme del miedo, me van a enterrar aquí contigo. Yo sostendré con mis manos todos los restos.

No quiero descansar en paz, podemos cazar los sueños de otros. Luchemos bajo tierra y alejemos esta oscuridad. Encontraremos el camino para salir de la tierra de los vivos, encontraremos ese lugar soñado y nos enamoraremos de nuevo. Al amanecer nos habremos convertido en polvo y los gritos de la humanidad crecerán en medio del silencio de la derrota. 

Sé que perseguí una ilusión, pero tú... algo en ti sabía demasiado dulce. A medida que te desvanecías me daba cuenta de que todo había terminado y ya nada sería igual: ni los huesos, ni los cráneos, ni mucho menos la tumba.


Ewinor

11.3.15

Y tú, ¿por qué brindas?

Yo brindo porque mi vida no sea de color rosa, ¡gracias! nunca me gustó ese color. Brindo porque mi vida esté pintada de color verde, porque yo sí que creo que la vida está tejida en flores, que no hay nada imposible y que somos capaces de volar por encima de cualquier problema. Volar de un modo completamente abstracto y sin límites, dar rienda suelta a nuestros sueños y dejarlos crecer hasta hacerlos reales. 

Creo firmemente que el ser humano es capaz de grandes cosas cuando usa su fuerza; ésa que está escondida detrás de tantas lágrimas y platos rotos. Brindo por no abandonar nunca nuestros ideales y metas, brindo por dejarlos ser, por dejarlos crecer más allá de los errores y obstáculos. Brindo por no perder la fe en nuestra posibilidad de ser más y mejores cada día, por luchar hasta convertirnos en esa persona imaginaria que tanto admiramos, por ser todo lo que pensamos y vemos cuando cerramos los ojos; que nuestros sueños no se queden en nada, sino que pasen a formar parte de nuestra realidad.

¿Por qué no crear lo que queremos? ¿Por qué no querer lo que creamos?

Así pues, mantengo mi copa y mi cabeza en lato por toda la ilusión perdida, Para que vuelva junto a las promesas no cumplidas y los sueños que dejamos escapar. Brindo por el ahora, el "hace unos años" y el "qué será". Brindo por nosotros y por los de afuera. Brindo por la alegría y la tristeza, por lo que queda por comenzar. Brindo por renovar y no olvidar, para que enorgullezca pero no humille. Brindo por no arrepentirme, sino aprender. Brindo por compartir mi felicidad. Brindemos, sed felices.

¡Tchin, tchin!

Ewinor

15.2.15

Agosto gris

Agosto gris, corazón helado, callado, mudo. No conoce latido porque tú se lo robaste. Te fuiste, le abandonaste sumiendo en la más profunda oscuridad sus ilusiones, sus fuerzas y esperanzas, inutilizando su capacidad de soñar, de volar lejos… Quién sabe, quizá fue el perverso tiempo lo que lo dejó huérfano de esperanza, desnudo y solo ante el peligro. Sin manos que lo sostuvieran ni ojos que lo contemplaran. Sin sonrisas que lo reconfortasen.

El calor huyó, veloz, dejando tras de sí un frío seco que petrificó las emociones e ilusiones de una soñadora. Efímero, fugaz, pasajero como el paso del tiempo que maltrató mis sonrisas hasta convertirlas en llanto y manipuló al cariño hasta tornarlo rencor.

Dicen que soy porcelana, pálida, suave y frágil; hecha añicos por la indiferencia de unas palabras lejanas. Los pedazos en los que se quebró esta muñeca torturaron mis pasos, mi pasado, presente y futuro. Muñeca incapaz de coser los harapos en que se ha convertido su vestido, que ella misma ha destrozado, fruto de la rabia contenida en sus lágrimas. Sin fuerza suficiente para cerrar las heridas de una guerra que no acaba, una guerra que no halló ganador y me proclamó como perdedora.

Pero esta muñeca sabe perder, y aprenderá a coser. Cogerá su aguja y los latidos volverán a emerger desde su alma.

No se trataba de nuevas promesas por cumplir, ni de falsos susurros al  oído, sino del propio corazón que luchaba por salir a ver la luz del sol, que gritaba desesperado por volver a sentirse dueño de sí mismo. Ese mismo día se encontró y para no perderse decidió tatuarse a fuego sobre la piel sus latidos.

Ewinor