11.3.15

Y tú, ¿por qué brindas?

Yo brindo porque mi vida no sea de color rosa, ¡gracias! nunca me gustó ese color. Brindo porque mi vida esté pintada de color verde, porque yo sí que creo que la vida está tejida en flores, que no hay nada imposible y que somos capaces de volar por encima de cualquier problema. Volar de un modo completamente abstracto y sin límites, dar rienda suelta a nuestros sueños y dejarlos crecer hasta hacerlos reales. 

Creo firmemente que el ser humano es capaz de grandes cosas cuando usa su fuerza; ésa que está escondida detrás de tantas lágrimas y platos rotos. Brindo por no abandonar nunca nuestros ideales y metas, brindo por dejarlos ser, por dejarlos crecer más allá de los errores y obstáculos. Brindo por no perder la fe en nuestra posibilidad de ser más y mejores cada día, por luchar hasta convertirnos en esa persona imaginaria que tanto admiramos, por ser todo lo que pensamos y vemos cuando cerramos los ojos; que nuestros sueños no se queden en nada, sino que pasen a formar parte de nuestra realidad.

¿Por qué no crear lo que queremos? ¿Por qué no querer lo que creamos?

Así pues, mantengo mi copa y mi cabeza en lato por toda la ilusión perdida, Para que vuelva junto a las promesas no cumplidas y los sueños que dejamos escapar. Brindo por el ahora, el "hace unos años" y el "qué será". Brindo por nosotros y por los de afuera. Brindo por la alegría y la tristeza, por lo que queda por comenzar. Brindo por renovar y no olvidar, para que enorgullezca pero no humille. Brindo por no arrepentirme, sino aprender. Brindo por compartir mi felicidad. Brindemos, sed felices.

¡Tchin, tchin!

Ewinor

15.2.15

Agosto gris

Agosto gris, corazón helado, callado, mudo. No conoce latido porque tú se lo robaste. Te fuiste, le abandonaste sumiendo en la más profunda oscuridad sus ilusiones, sus fuerzas y esperanzas, inutilizando su capacidad de soñar, de volar lejos… Quién sabe, quizá fue el perverso tiempo lo que lo dejó huérfano de esperanza, desnudo y solo ante el peligro. Sin manos que lo sostuvieran ni ojos que lo contemplaran. Sin sonrisas que lo reconfortasen.

El calor huyó, veloz, dejando tras de sí un frío seco que petrificó las emociones e ilusiones de una soñadora. Efímero, fugaz, pasajero como el paso del tiempo que maltrató mis sonrisas hasta convertirlas en llanto y manipuló al cariño hasta tornarlo rencor.

Dicen que soy porcelana, pálida, suave y frágil; hecha añicos por la indiferencia de unas palabras lejanas. Los pedazos en los que se quebró esta muñeca torturaron mis pasos, mi pasado, presente y futuro. Muñeca incapaz de coser los harapos en que se ha convertido su vestido, que ella misma ha destrozado, fruto de la rabia contenida en sus lágrimas. Sin fuerza suficiente para cerrar las heridas de una guerra que no acaba, una guerra que no halló ganador y me proclamó como perdedora.

Pero esta muñeca sabe perder, y aprenderá a coser. Cogerá su aguja y los latidos volverán a emerger desde su alma.

No se trataba de nuevas promesas por cumplir, ni de falsos susurros al  oído, sino del propio corazón que luchaba por salir a ver la luz del sol, que gritaba desesperado por volver a sentirse dueño de sí mismo. Ese mismo día se encontró y para no perderse decidió tatuarse a fuego sobre la piel sus latidos.

Ewinor

19.11.14

MENETYS


Carmín y marfil se tornaron censura, 
en el perfil de sus labios sellados.

Una sonrisa frustrante, 
un corazón desgarrado,
un grito sin nombre, callado.

Se escondía la última estrella,
tras su mirada distante.
Entre sus piernas, la Luna,
y algún placer delirante...

Tembalaba el pulso al rozar su mano, 
el tacto sutil de la Muerte.

El presente sabía amargo,
la sangre brotaba entre sus dientes.

Ya era tarde y estaba cansada,
y no quiso, ni pudo, salvarte...


Ewinor