7.12.12

Tic, tac

Ese viejo reloj caoba me está retando a un pulso.
Desde una esquina me ahoga; mi corazón en su puño.
<<Tic, tac>>
Y me mira.
Aguarda. 
¿Será que me está retando?
<<Tic, tac>>
Y ahora calla.
¡Silencio!
No le oigo, pero está hablando.

<<¿Qué tramas, dios Cronos, tú que todo sabes curarlo?
Dame tan solo un segundo para poder olvidarlo.
Y las lágrimas se escapan, río abajo, sollozando. 
Se oye al viento susurrar, con tu nombre entre sus labios.
Más allá se ve a la Luna, con un ángel de la mano. 
Se lo lleva por la senda, y lo aleja de mi lado.
¡Que no escape! Él es mío. Y anhelo tanto sus labios...
Lo que yo daría al cielo por tan siquiera probarlos.>>


Pero al final de la noche, hay que acabar despertando,
media vida y medio sueño, con los ojos entronados.

Robé al tiempo más de mil suspiros,
¿a quién estaba engañando?
<<Tic, tac>>
Si levantamos cuando caímos,
¿qué se nos ha olvidado?
<<Tic, tac>>
Que el tiempo vuela, y se nos fue de las manos.
Nos advirtió el jaque, quisimos seguir jugando.
<<Tic, tac>>


Y es que el tiempo, cielo... 
Siempre, siempre, acaba ganando.



Ewinor

5.12.12

Camino equivocado


Miro al frente y me pregunto dónde estoy, a dónde voy. Sabía que esto no me llevaría a donde siempre he soñado ir, donde siempre he querido acabar. Mi felicidad. ¿Por qué escogí este camino? ¿Por qué continúo andando por encima de estas piedras?


Es un camino de pétalos, un camino elegido para mí. Pero yo tengo alergia a estas flores.


Solo hay una opción a elegir, -que no se puede estar en misa y replicando las campanas, dicen-. ¡Pero si tan siquiera yo quiero estar en los dos sitios! Yo elegí uno, y estoy en el lado opuesto... Quiero volver sobre mis propios pasos, quiero caminar en dirección contraria y remar contracorriente, pues de ello depende mi felicidad.

¿Qué haces? ¿Qué hago? ¿Cómo he llegado hasta aquí? Desconozco por qué sigo caminando por este sendero. Quizás fue porque esa mano que siempre me ayudó me dio un palmadita en el hombro y me dijo "Éste es el camino correcto, es tu camino, cielo". Yo la creí, por supuesto.  Sé que siempre lleva razón, pero esta vez metió la pata. Nunca dije que quisiera seguir el camino correcto, nunca dije que ese camino me llevaría a ser feliz, ¿verdad?

Si mi vida es una rosa a la que yo misma deshojo. Dos caminos creé de ella; uno con sus pétalos y otro el de sus espinas. Y son estas segundas las que a mí me hacen feliz. Prefiero sentir el dolor caminando sobre ellas si por fin puedo llegar a un lugar donde no me haga falta fingir mis sonrisas. Y es que por este precio, sé que sufrir merecerá la pena.

Siempre has estado a mi lado, pero esta vez suéltame, por favor.

     Necesito volar sola.

Ewinor

29.10.12

Guerra de nadie


Suspiros que salen de su boca cada vez que recuerda sus ojos, cada vez que al bajar los párpados imagina su voz afónica entre el cuello y la oreja. Dos armas letales que ella nunca vio como amenazas.

¡Qué ingenua! Nunca se le hubiera pensado por la cabeza que aquello que cada noche le hacía soñar y tocar las nubes con los dedos, cualquier día haría que las lágrimas rodaran rostro abajo hasta recubrir sus labios con un amargo sabor salado.

Una pistola invisible apuntaba a su sien, ignoraba que estaba condenándose a sí misma. Que iría de cabeza a una muerte segura. Cada “te quiero” era una bala que cada vez costaría más arrancar del corazón.

¿Qué hará ahora que la guerra ha terminado? ¿Cuál de los dos bandos ha salido ganando? Quizás no debió cerrar los párpados y subir a su nube. ¡Si fue culpa suya! Él le advirtió que los pies en la Tierra es donde mejor están -el que avisa no es traidor, dicen-.

Él sostenía la pistola, pero no puede culparle. ¡Fue ella misma la que decidió apretar el gatillo! ¿Qué hará ahora con las balas? Quitarlas una a una duele demasiado. Dejar que permanezcan no dejará sanar la herida. Pero ella ya está acostumbrada al dolor, ¿o no? Al fin y al cabo parece que le busca las cosquillas.

Sácate esas balas, que no te pertenecen y olvídalas en un rincón.

Esta guerra no era tuya.

Ewinor