22.5.20

Raíz

« Brilla tanto su mirada, y de una forma tan sutil que, por un momento, creo comprender el lenguaje de las nubes. El terciopelo de su voz sobre el silencio se convierte gustosamente en mi idioma oficial. »

Me gustaría explicarte que, en un suspiro tuyo, mi conciencia se pierde. Concentrar en un beso todos los poemas que te debo y no me salen. Dejar de pagar contigo las heridas de mi piel. Pero, se me hace un nudo en la garganta y tan solo me siento capaz de observarte mientras respiras nervioso.

Quisiera que fueses quien me abrace esta noche, quien apriete su pecho contra mí. Solo por un momento, hoy, dejaría de sentir dolor y la calma volvería a allanar el camino que pisamos.

Cómo explicarte que la paz es tenerte cerca, respirando en silencio. Protegiéndome con tu mera existencia de todos los bombardeos que ahora amenazan.

Quizás no seamos pájaros, pero se nos da bien volar lejos cuando la llama crece dentro. Volvemos a sembrar después de cada incendio. Ojalá las tormentas jamás consigan derribarnos, que sepamos aguantar nuestro reflejo sobre los charcos.

Y guardarte como se guardan los tesoros. Componer canciones que alejen los fantasmas y nos sirvan de guía en esta historia. Que todos los caminos que andemos nos permitan encontrarnos. Que en las noches frías sigamos sirviéndonos de abrigo para seguir viendo en las estrellas mapas de lo que queda por caminar.

Imagen de girl, illustration, and art

Que sigas siendo mi raíz, para que cuando me abraces me sigan creciendo flores en las manos.

Esther

16.4.20

Mi sombra

Quizás no sea bueno tanto caos dentro de mi cabeza. Salir a beber del aire y darme cuenta de que lo único que me da es más sed.

Mirarme en silencio y comprender que todo lo que soy ya no está, se desvanece. Nunca soy la misma persona. Aclaro conmigo mis errores -que no son pocos-. Los aciertos a veces los guardo y me contagio de virtud.

No sé la mitad de las cosas. La otra mitad hago como que me las creo. Pienso que morir pensando es morir viviendo.

Y salgo a pasear, una y otra vez... Sin rumbo. Pensaba en el mañana y mis conversaciones internas sobrevivían a un mar de lágrimas. Corría la gente incansable, como nunca antes la había visto. A veces miraba las huellas que dejaban tras de sí, su locura que quedaba impregnada en el aire y sus sombras dañadas por el tiempo.

Yo corría sin aire. Sin aire y sin aliento corría delante del miedo que me perseguía. Inútil. Inútil mi esfuerzo por huir del miedo. Corría cuesta abajo y sin frenos. Tras bajar la colina, miré a mi alrededor y me percaté de que estaba sola, nada ni nadie me perseguía, tan solo era mi sombra.


Esther

14.4.20

No sé

Quizás mis letras no sepan a Neptuno,
no te muestren las estrellas, 
ni te marquen con tinta el infinito.

Es posible que mis poemas no te hagan vibrar,
no te llenen de lágrimas los ojos,
ni te hagan pensar en nosotros.

Tal vez te quiera con lo único que soy,
y quiera regalarte el universo,
aunque solo te dé mis noches sin luna,
y mi sol de otoño.

Seguramente no te quiera como quieres,
y aunque intente darte todo...
todo lo que tengo es nada.

Posiblemente mi risa se contagie de la tuya,
y me guíe de ella para encontrarme si me pierdo,
o si nos perdemos.

Y no es que mis ojos tengan la mirada perdida, 
es que no se ubican sin mirarte.

Supongo que en mi piel no dejan marca los ángeles,
pero me haces creer que existe el cielo.


Esther