21.12.15
Poesía
Estado insano,
del que no existe descanso,
donde el corazón se desboca,
y el pensamiento ahoga al poeta.
La poesía es una ventana,
de mi rincón creativo,
que esconde una trampa,
tras pensamientos furtivos.
La poesía es una guadaña,
que desangra el alma,
y saca de mis entrañas,
pensamientos ilusorios.
Los desnuda ante una luz,
y tortura sentimientos,
haciéndolos llorar,
y secándolos por dentro.
Es un vuelo de mariposas,
intentando jugar con la brisa,
que las ha de subir al cielo.
Es una nube que libera el agua,
que tristemente lleva dentro,
mientras emigra de lugar,
obligada por el viento.
La poesía es un dolor inmenso,
que hurga por dentro,
a la vez que intenta escapar,
del sentimiento de pensar,
que la mantiene cautiva,
de la soledad de la poeta,
que se siente abandonada,
pero quiere verla viva.
La poesía es una bella flor,
con infinidad de colores,
rociada de múltiples olores,
que encandila a quien la ve,
hechiza a quien se acerca,
pero permanece en el acantilado,
orgullosa de ser salvaje.
La poeta intenta domarla,
pero ella se niega.
Es esquiva como las olas,
que vienen y van a voluntad,
rompiendo espumas plata,
sobre arenas de humildad.
Finalmente vuelve al océano,
donde causa menos daño,
y con pesar y mucha pena
desaparece con su estela.
Esther
17.11.15
Like the angel you were not
Ahí está él, con la mirada brillante y suspirando por una vida viceversa que tan pronto le esboza una sonrisa como le apuñala sin piedad. Pero se niega a caer, se mantiene fuerte para que yo aguante. Ese ser apaciguador, hermoso, resplandeciente, lleno de luz y de vigor. Vestido de un inmaculado azul, con la mirada pura y cristalina, dulce y segura.
Él es el ángel que me recoge cuando tropiezo y me caigo, él es al mismo tiempo, amante, hermano y padre.
Sus respuestas tienen forma de sonrisa y desprenden humildad y sosiego en tiempos repletos de ira y dolor. Él me escucha, me entiende como yo a mí misma, y me mira con dulzura y fraternidad porque sabe escuchar eso, esto y aquello y no mostrarse indiferente ante cualquier problema que me afecte. Sus palabras son sinceras, habla, piensa y actúa con el corazón, sin miedos, sin escondites.
Mi ángel no me juzga, ni me mira con desprecio aun sabiendo que no hago bien. Me conduce con cariño y me enseña. Me protege como el padre a su pequeña niña, porque todo en él es luz divina. Me ofrece y regala sin esperar nada a cambio, me abraza aún cuando, sin decirlo, siente que lo necesito.
Sabe estar, sabe aprender y enseñarme lo que significa ese sentimiento que se me hacía desconocido. Me da la mano y entramos en su mundo, donde guarda las llaves del mío, que ahora le pertenece porque ha pasado a formar la parte más importante de él.
Y recibo su sosiego y su calma. Su dulzura que me calma como una medicina milagrosa calma a un enfermo, y la tristeza se me apaga, y las lágrimas se secan. Así, lo que creía deja de ser real y lo que existía y estaba a mi alrededor deja de existir, desaparece. Porque él es mi ángel, mi amigo y la mitad de mi alma.
No vuelvas al cielo y quédate conmigo.
Esther
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