31.3.13

Escribirnos


Si ya no sé
ni en qué pensar,
por miedo a ser,
 no soy contigo.

Me he visto hoy
al despertar,
gritando al Sol
que eras mi abrigo.

Triste recordar
un pasado sin futuro,
olvidado bajo el mar,
escondido tras su muro.

Por un tuyo...
mío, beso
suyo, frío
nuestro, orgullo.

Por promesas
y por sueños,
por princesas
sin su dueño.

Tras llorar la noche,
sale el alba,
y un “te quiero”.

Al abrir los ojos,
un llanto, 
suspiros,
y echar de menos.





Ewinor

14.3.13

Este texto lleva tu nombre

Hoy me he mirado al espejo por la mañana y he descubierto una chica que suma años, y también algo de desamor en su mirada. Me he vuelto a mirar antes de olvidar en la oscuridad, como cada día, ese espejo; y he descubierto una luz azul que a mis ojos asomaba. 


Porque también ha habido amor; amor de trenes que hacen más cortas las distancias; amor entre cadenas; amor sin fin y sin pedir nada.

Pero sobre todo he visto de qué estoy hecha; lo que desde mi alma aflora y se refleja en el espejo a través de mi mirada. Solo entonces, a la pálida de luz de un perezoso día que asoma entre nostalgias, me he dado cuenta por fin, de que estoy hecha de trozos de ti, de mil inviernos de fría luz que lucha por no perder la esperanza. Estoy hecha de noches de angustia, todas esas que tú has pasado; de mil enojos de niña que quería congelar el tiempo y encerrarlo en una jaula.

También estoy hecha de miedo, ese que a veces a ti te gana; y de mil mañanas de gloria, esas mañanas de sábado consumidas entre sábanas blancas. De todos esos pedazos se compone ahora mi vida; una vida que se alimenta de las horas que me regalas.

Por eso si tú te vas, a mi no me quedará ya nada. Si pierdes la esperanza, si te cansas y dejas de respirar, solo me queda emprender el vuelo y esconder tras tu huida mi mirada.

No destruyas los sueños azules, el tic tac de los relojes y cien suspiros caprichosos que asoman entre olor a chocolate, de ventanas que se abren al mundo y de paseos que siempre quedan en promesas.


Ewinor

10.2.13

Carta jamás escrita


<< En un ataque de sinceridad diré, que no he sido honesta conmigo misma. He tratado de esculpir tus labios en otros besos, he errado al buscar copos de nieve en tormentas de arena, me declaro culpable de intentar rallar mis memorias de diamante con botellas de cristal.

La conciencia es mala compañera, arrepentirse es motivo de hacerlo. No hallé razón para intentarlo una vez más, pero tampoco argumentos sólidos para no hacerlo. La vida es una teoría que me dio mil ejemplos, pero sólo un camino para resolverla. Si bien el tiempo ha pasado a ser etéreo, el reloj no ha dejado de recordarme el tiempo que llevo sola.  Es una soledad que me acompaña siempre, a pesar de verme rodeada de personas que pelean por sacar una sonrisa a mis labios.

Percibo que el amor es tan ambiguo como la vida y tan irrepetible como la muerte, no entiende de sinónimos, ni de intentos frustrados. El amor es o no es. Y esta dualidad es extrapolable a las personas que lo padecen; yo fui, tú no. Es como el cuento eterno que escucho antes de irme a dormir. No sé por qué sigo empeñada en buscar un final feliz, cuando ni siquiera hubo un principio. Fue un espejismo, en la balanza pesaban más las intenciones que la realidad, fue un pellizco pícaro del destino. Y entre el antes y el después me perdí a mí misma, el rumbo de aquella historia lo llevabas tú al timón de mis latidos.

Soy consciente de que ya no duele, pero al pasar la mano sobre mi pecho, aún lo noto áspero, y mis venas aún andan de resaca. Y si me molesta la lluvia no es por mojarme, es porque no veo el sol. Si no sonrío es porque no me apetece, si miro con desprecio el 14 de febrero y las rosas me hacen cosquillas es porque no tengo ganas de amar. >>

Esta es la carta que jamás leerás, la carta por la que no derramarás ni una sola lágrima y la que nunca, nunca, te obligará a esperar de madrugada a que la última estrella del cielo deje de brillar al salir el sol.

Porque mi pluma no empuñará en la vida estas palabras, porque entre cada letra que las forma, se esconde una mentira.


Ewinor