19.4.13

Lo único que odio


He pasado el tiempo suficiente entre tus brazos como para saber dónde quiero estar. He escuchado tu voz lo suficiente como para saber qué es lo que quiero escuchar. Estoy a tu lado. Todo lo que necesito es un poco más de ti. Reímos juntos lo suficiente como para saber cómo quiero sentirme. He estado junto a ti lo suficiente como para saber por qué te necesito. Y estoy tan segura de que no quiero que te vayas... Nada consigue matar mis enormes ganas de estar contigo porque me gusta cada detalle de ti, de nosotros.

Me encanta cuando me tumbo en la cama y huelo a ti después de haberme pasado el día a tu lado; me enternece cuando te pasas el día metiéndote conmigo, me gusta cuando siento tu respiración en mi cuello.

Que todo el tiempo que paso a tu lado me parezca poco, me atonta cuando te me quedas mirando como un bobo, me divierte cuando me dices que soy rara, me entusiasman nuestras risas, nuestros miles de te quieros, me ablandan esos besos interminables, como si el secreto de la vida dependiera de ellos.

Estar a tu lado tardes enteras, cuando me mandas mensajes, cuando me dices que te encanto, cuando me dices que no me vaya…

Adoro  todo lo que haces para quedarnos dos milésimas de segundo solos y besarme.

Me enamoran tus besos, tus abrazos y .

Lo único que odio, es la idea de perderte.

Ewinor

31.3.13

Escribirnos


Si ya no sé
ni en qué pensar,
por miedo a ser,
 no soy contigo.

Me he visto hoy
al despertar,
gritando al Sol
que eras mi abrigo.

Triste recordar
un pasado sin futuro,
olvidado bajo el mar,
escondido tras su muro.

Por un tuyo...
mío, beso
suyo, frío
nuestro, orgullo.

Por promesas
y por sueños,
por princesas
sin su dueño.

Tras llorar la noche,
sale el alba,
y un “te quiero”.

Al abrir los ojos,
un llanto, 
suspiros,
y echar de menos.





Ewinor

14.3.13

Este texto lleva tu nombre

Hoy me he mirado al espejo por la mañana y he descubierto una chica que suma años, y también algo de desamor en su mirada. Me he vuelto a mirar antes de olvidar en la oscuridad, como cada día, ese espejo; y he descubierto una luz azul que a mis ojos asomaba. 


Porque también ha habido amor; amor de trenes que hacen más cortas las distancias; amor entre cadenas; amor sin fin y sin pedir nada.

Pero sobre todo he visto de qué estoy hecha; lo que desde mi alma aflora y se refleja en el espejo a través de mi mirada. Solo entonces, a la pálida de luz de un perezoso día que asoma entre nostalgias, me he dado cuenta por fin, de que estoy hecha de trozos de ti, de mil inviernos de fría luz que lucha por no perder la esperanza. Estoy hecha de noches de angustia, todas esas que tú has pasado; de mil enojos de niña que quería congelar el tiempo y encerrarlo en una jaula.

También estoy hecha de miedo, ese que a veces a ti te gana; y de mil mañanas de gloria, esas mañanas de sábado consumidas entre sábanas blancas. De todos esos pedazos se compone ahora mi vida; una vida que se alimenta de las horas que me regalas.

Por eso si tú te vas, a mi no me quedará ya nada. Si pierdes la esperanza, si te cansas y dejas de respirar, solo me queda emprender el vuelo y esconder tras tu huida mi mirada.

No destruyas los sueños azules, el tic tac de los relojes y cien suspiros caprichosos que asoman entre olor a chocolate, de ventanas que se abren al mundo y de paseos que siempre quedan en promesas.


Ewinor