24.10.11

Lluvia

Pequeñas gotas de agua que caen sobre un cristal, frágiles como la estabilidad de una sonrisa, saladas como el mar, dulces como sus palabras.

Lágrimas.

Hoy llueve dentro de mí, es uno de esos días en los que necesitas esa lluvia que tanto relaja, desahoga.
Esas gotas que contienen tantos recuerdos, buenos y malos, hoy salen para borrarlo todo y ayudar a olvidar todo aquello que se resistió al tiempo.

Desatar ese nudo que hay en mi garganta y poder por fin, respirar de nuevo sin miedo a ahogarme con mis propias palabras y sin miedo a tener que tragármelas después.

Dejar de pensar en aquello que tanto duele, guardarlo al fondo de un cajón y tirar la llave.

Dejar que llueva sin miedo y que las gotas borren la pintura de la fachada, dejando ver cómo es realmente la estructura sobre la que se derraman, que deje de haber secretos.

Que la lluvia borre su recuerdo.

Atte//: Ewinor

12.9.11

Juguete roto

Nos dejamos engañar, permitimos que nos tomen la mano sin darnos cuenta de que quieren el brazo entero. Nos tapan la luz diciendo que confiemos, que no hace falta ver para creer, que siempre estarán a nuestro lado y que  ellos serán esa luz que nos guíe en la oscuridad. 
Tanto tiempo con los ojos vendados ansiando ver la luz y al final la claridad nos ciega.


Nos hemos perdido todo aquello que pasaba a nuestro alrededor. No hemos visto ni las sonrisas, ni las lágrimas. No nos han dejado caer para aprender a levantarnos. Han guiado nuestros pasos por un camino que no es el nuestro. Y todo por ingenuos, por creer que conocer la realidad más allá de esa venda no era importante.


Hemos sido un juguete que ha ido pasando a través de muchas manos. Nos han mimado, sí. Pero también han jugado con nosotros y nos han ido rompiendo cada vez por más partes. 


Llega un momento en el que es imposible juntar cada uno de esos pedacitos que antes nos representaban. No nos dimos cuenta de que estamos hechos de porcelana, o sí, pero no nos importó porque confiamos en que al dejarnos caer, dos manos firmes nos sujetarían impidiendo que cayéramos. Pero no siempre es así, somos más frágiles de lo que aparentemente parecemos.


Hay que abrir los ojos.


Atte//: Ewinor



20.6.11

Y parar ese reloj de arena


¿Quién no ha querido alguna vez que el tiempo dejase de existir? Convertir un momento en algo eterno. Una tarde de risas con los amigos, un atardecer que dará paso a la noche, unos minutos antes de levantarse por la mañana, una conversación, un beso…
Todos esos ratos e instantes que quisiéramos que nunca acabasen. Quizá no sea un sueño tan imposible, al menos podremos retenerlos siempre en nuestra memoria.

Atte:// Ewinor