14.5.11

¿Arriesgamos?

Esa sensación de calma, de que todo irá bien y todo irá a mejor, de que el mar que veías hace un rato ahora es un pequeño charco, de que no tienes apenas motivos para no sonreír, de que todo es más bonito con ese sentimiento dentro, de que todo te da igual menos esa persona.

Las ganas de continuar, de querer, de contagiar alegría, de no rendirte, porque cada vez que crees que no puedes más pero sin embargo sigues, eres más fuerte.

Sí, puedes perderlo todo... Pero ¿y si esta vez no es así?


Atte:// Ewinor

24.4.11

Tantos caminos y una sola salida

Y sí, siempre pasa igual. Cuando parece que todo va viento en popa, una pared cierra el paso a la felicidad y apaga mi sonrisa.

Como siempre empieza la confusión, las tardes vacías pensando en todo y en nada y lo peor; las dudas.

Que parece que no se van, están por todas partes.
Miles de preguntas atacan mi mente que de por sí ya está cansada. Lo normal es no tener respuestas a esas preguntas. Bueno, soy diferente, siempre lo he sido. Yo tengo muchas respuestas, cientos, incluso miles, ¿pero cuál es la correcta? ¿cómo sé que no me voy a equivocar? ¿de quién me puedo fiar y de quién no?

Nada es seguro y quien no arriesga no gana, pero tampoco pierde.

Igualmente voy a desconfiar de todo. No porque quiera, sino porque es lo más seguro para no hacerme daño a mí misma y porque tengo miedo. Miedo a depender de otra persona. ¿Y si me falla luego? No gracias, ya me han clavado muchos puñales y la herida se cura, por supuesto. Pero la cicatriz y el recuerdo permanecen imborrables en mente y corazón.

Nadie va a responder a esas preguntas por mí, porque nadie me conoce lo suficiente, ni yo misma.



 Solo me queda echarlo a suertes y que sea lo que el destino quiera.

Atte://Ewinor

29.3.11

Evadiéndonos de todo

Cuando el alma está cansada, cuando no hay ganas de nada. Ese momento en el que queremos abandonarlo todo, rendirnos y dejar de luchar.
¿Cómo evadirnos de esa sensación de vacío?
La solución es una única respuesta: Música.

Dejar que la música hable, sentir cada palabra, hacerla nuestra.
Y es que una sola frase puede hacernos pensar. Puede incluso hacernos reír, o llorar.
Esos instantes en los que cierras los ojos y dejas tu mundo de lado para ver otra realidad, para recrear estrofas que nos hacen temblar.

La música alimenta el espíritu y crea sensaciones que de otra forma no podríamos experimentar. Nos definen o nos recuerdan a esa persona especial. Nos hacen sentir cada situación. Es capaz de hacernos sentir únicos.

He de confesar que la música es mi droga. Y la necesitamos, queramos o no. Es una droga sana que nos alimenta. Cuántas veces nos habrán preguntado "¿para qué tienes la cabeza?". Pues bien, yo contestaré a esa pregunta: para llevar los cascos, que no se separan de mí un momento.
Porque cada nota de una base se complementa con cada latido del corazón. Los versos son la sangre que corre por los auriculares, que son las venas. Y la música es lo que llena el corazón y da vida al cuerpo.

En esos momentos de angustia en los que todo falla y no hay nadie a nuestro lado para impedir nuestra caída, sus letras serán capaces de curarnos las heridas del corazón, evitando cortes más profundos. Desahogándonos cuando lo necesitemos, animándonos cuando veamos el mundo gris.

Y lo más importante, alentándonos a soñar y saber que podemos perseguir nuestras metas y lograrlas. Que todo cuanto deseemos puede estar a nuestro alcance, a solo un paso. Solo hay que saber por donde caminar y con quien.

La música es vida, y sin la música no soy nadie.

Atte:// Ewinor